La deshumanización, es la consecuencia de la opresión. Afecta a los oprimidos y a quienes oprimen

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miércoles, 12 de septiembre de 2012

La Pedagogía Crítica

Mónica Czerlowski
Si la educación pudiera hacerlo todo,
no habría razón  para hablar acerca de sus limitaciones
Si la  educación no pudiera hacer nada,
tampoco tendría mucho sentido hablar de sus limitaciones
Paulo Freire
Vivimos actualmente una época de descreimiento flexibilizado, utopía acorralada y escepticismo globalizado.
El nuevo orden mundial que garantiza tranquilidad y prosperidad material a una minoría en detrimento del resto de la población, naturaliza a partir del discurso neoconservador que la sustenta la opresión, la desigualdad y laexplotación sin límites,  bajo una nueva visión de la democracia basado en la imparcialidad y la meritocracia.
Frases como “se acabaron las ideologías y es el fin de la historia” nos recorren y atraviesan hasta lo más profundo de nuestro ser. Algunos opinarán que este discurso es producto del quiebre de la modernidad y el inicio de la posmodernidad, postura que sostiene la caída de los grandes  ideales de progreso  ordenado  y racional, la ruptura de certezas, el cuestionamiento de identidades consolidadas, la crisis de todo tipo de autoridad, entre otras cuestiones. Otros dirán que estamos atravesando una época de neoliberalismo caracterizado por la  competitividad,  el individualismo y él sálvense quien pueda.
Distintos puntos de partida nos conducen al mismo punto de llegada: el fatalismo, la desesperanza y, lo que es más grave, a la resignación.
Frente a este panorama cabe preguntarse qué papel   puede cumplir la educación, en general,  y nosotros específicamente como  educadores. La respuesta a este interrogante variará de acuerdo a nuestra manera de entender y conceptualizar  la realidad, a nuestra visión conciente e inconsciente de hombre y sociedad.
En educación podemos distinguir a grandes rasgos dos grandes paradigmas uno basado en el discurso del orden y otro en el conflicto. El primero representado por  el funcionalismo y su variante   estructural funcionalista, el segundo el crítico con sus dos perspectivas: radical o reproductivista y el de la resistencia  o no reproductivista.
El funcionalismo consolida  y legítima  el pensamiento de  la burguesía, contribuyendo a conservar su hegemonía sobre el resto de la sociedad. No cuestiona el  ordenamiento social, considera que todos tienen igualdad de posibilidades y  las diferencias están determinadas por la distribución natural de habilidades entre los seres humanos. La división social del trabajo responde a la necesidad de alcanzar una mayor eficiencia en el proceso productivo industrial. Asocia la educación a la movilidad social y  refuerza  las funciones de socialización,  de integración y  de preparación para roles específicos.
Los teóricos críticos radicales parten de una concepción de sociedad dividida en clases antagónicas. Caracterizan a las escuelas como aparatos ideológicos del Estado, al servicio de la reproducción social, económica y cultural. Específicamente  ven las escuelas como poderosos instrumentos y agentes de  legitimación de determinadas ideologías que ejercen el control sobre la vida cotidiana y excepcionalmente  ofrecen una movilidad individual limitada a los miembros de la clase trabajadora y a otros grupos oprimidos.
Dado que la  educación pública es vista principalmente como de naturaleza reproductiva, y no conciben la posibilidad de prácticas contrahegemónicas, se cae en un discurso de desesperanza y de inmovilización desalentando a  que profesores, padres o estudiantes puedan comprometerse en una lucha política en el interior de las escuelas mismas.
La posición crítica de resistencia, objeto específico de este trabajo, al igual que la anterior, considera a los sujetos como producto y productores de la historia, comparte la visión de sociedad, pero se diferencia en que concibe la posibilidad de una intervención en la lucha por reestructurar las condiciones ideológicas y materiales de la sociedad en general, con la vista puesta en la creación de una sociedad verdaderamente democrática y con justicia social.  Este discurso postula una visión de las escuelas como espacios contradictorios: por un lado, reduplican las condiciones de dominación de la sociedad general, y por otro, brinda posibilidades  de resistir la lógica de dominación proporcionado conocimientos  y habilidades sociales para la acción transformadora
La pedagogía crítica procura que los individuos  estén en condiciones de investigar su realidad y las circunstancias sociales  que determinan su vida cotidiana. Favorece la reflexión autocrítica. Considera que las desigualdades que se dan en el interior de las escuelas respecto  de la adquisición y distribución del conocimiento es una continuación de las condiciones dominantes en la sociedad en su conjunto, es decir encuentra en las estructuras sociales la explicación de las formas opresivas que adoptan las prácticas áulicas.
Este planteo  parte  de cuestionar la manera de ver y ordenar la realidad. Problematiza y desnaturaliza lo que aceptamos como normal, mundano, cotidiano, lo  que es vivido como evidente. Propicia un meta-pensamiento,  es decir la  reflexión acerca de nuestras categorías  de pensamiento.
En este sentido  el lenguaje juega un papel preponderante dado  que no sólo contribuye a nombrar el mundo sino que introduce en un determinado tipo de relaciones sociales. El lenguaje es constitutivo de la experiencia humana y contribuye a su legitimación.
No puede pensarse al lenguaje aislado del poder. Todos los discursos son portadores de poder, pero determinados discursos dominan sobre otros y constituyen la base de lo que  los miembros de una sociedad aceptan como verdadero o falso, legítimo o ilegítimo. Como dice Foucault el poder no sólo produce un conocimiento que distorsiona la realidad, sino que al mismo tiempo produce una peculiar versión de la verdad. Esto nos permite redimensionar lo que planteábamos en un principio como discurso de la posmodernidad y los efectos de verdad que produce.
Freire entiende que el poder, la dominación no es simplemente algo impuesto por el Estado a través de sus instituciones. La dominación se encuentra también en la manera en que los oprimidos incorporan su propia  opresión, cooperando activamente en ella. El poder, la tecnología  y la ideología se juntan para producir bienes y formas culturales que aparecen como necesidades vitales para la propia subsistencia. La dominación se internaliza y se experimenta subjetivamente a través de la interiorización y sedimentación de las necesidades mismas de la personalidad, esto es  lo que McLaren define como deseo producido electrónicamente.
Creemos que esta forma de entender el poder nos permite salir de una concepción ingenua o de sentido común  de que el poder es algo que viene de arriba, externo, mecánico y ajeno a nosotros mismos. Entender que el ser humano es  partícipe de su dominación al punto de poder bloquear la propia subjetivad,   por supuesto no de manera conciente, y que incluso  pueda llegar a que determinadas formas de conocimiento liberador sean objeto de rechazo por quienes más se beneficiarían  de ellas, implica tomar conciencia de que  más que una aceptación pasiva a la dominación  se produce un rechazo activo a escuchar o afirmar las propias posibilidades, producto entre otras cuestiones de un sedimento de la historia y maneras de experimentar el mundo que se aprenden con el propio cuerpo. Es decir  que la dominación se experimenta tanto en el plano objetivo como subjetivo.
En este sentido se puede establecer una analogía con el planteo de Bourdieu quien explica   las prácticas como un entrecruzamiento entre los condicionamientos sociales históricamente construidos, lo estructural por un lado, y la producción y reproducción por sujetos sociales concretos  que en tanto historia incorporada, actúan  a modo de principios generadores y organizadores por otro.
La perspectiva crítica no reproductivista considera al poder desde un punto de vista dialéctico por lo cual no sólo reconoce la dimensión de sujeción, represión o límite, sino también lo considera  como una fuerza positiva  en la determinación de verdades alternativas y contrahegemónicas.  Freire subraya que siempre hay que contar con brechas, tensiones  y contradicciones en diferentes esferas sociales.
Las escuelas  son lugares económicos, culturales, y sociales  inseparablemente ligados a los temas del poder y el control. Las escuelas no se limitan simplemente a trasmitir de manera objetiva un conjunto común de valores y conocimiento. Por el contrario las escuelas son lugares que representan formas de conocimiento, usos lingüísticos, relaciones sociales y valores que implican selecciones y exclusiones particulares a partir de la cultura general.
Estrechamente vinculados a la cuestión del  poder están los temas de la cultura y del conocimiento. Los educadores críticos cuestionan la objetividad científica. Como afirma Bourdieu, en tanto el discurso científico funciona en las luchas de clasificación de la realidad, está condenado a aparecer como crítico o cómplice. En la escuela lo que se transmite es un recorte particular, es un arbitrario cultural que los grupos dominantes imponen a otros arbitrarios culturales.
McLaren entiende a la cultura como un espacio de combatividad entre discursos, un espacio de disociación, ruptura y contradicción. Si bien  toma en cuenta que se trata de circuitos de representación en un campo de batalla ocupado en forma desigual, en la cual la cultura dominante ordena selectivamente y legitima formas de lenguajes, relaciones sociales, experiencias vitales y modo de razonamiento privilegiado, entenderla como un espacio de disociación,  contradicción y ruptura permite pensar la posibilidad de que sean escuchados arbitrarios culturales alternativos al grupo dominante.
Para que otras voces y experiencias culturales sean escuchadas,  y ofrecer a los alumnos espacios para que entiendan su posición, es necesario que previamente los docentes se asuman como críticos culturales. Los profesores   deben  replantearse cotidianamente acerca de lo que ellos mismos enseñan  sobre la forma en que deben enseñarlo y sobre  los objetivos generales que persiguen. En tanto puedan aprender a reconocer  las formas de conocimientos, como actos que en alguna medida son liberadores u opresivos, podrán  enseñar en función de instalar en las conciencias la posibilidad de alcanzar la justicia social, cultural, de género, sexual, económica.
Los docentes como intelectuales transformativos necesitan desarrollar un discurso que conjugue el lenguaje de la crítica con el de la posibilidad. Deben hacer compatible un desciframiento crítico  de la historia con una visión de futuro que no se limite a erosionar las ficciones de la  sociedad actual,  sino que además penetre en los deseos y necesidades de una nueva sociedad y de formas de relación social que estén  libres de  racismo, sexismo y de la dominación clasista.
Formular un nuevo papel de los educadores necesariamente requiere reconsiderar la visión de la escuela.  Para Giroux las escuelas son lugares que aunque reproducen básicamente la sociedad dominante, contienen también la posibilidad para ofrecer a los estudiantes una educación que los convierta en ciudadanos activos y críticos de la instrucción escolar. Este autor postula que para que una teoría crítica sea viable es necesario contemplar las escuelas como esferas de poder democráticas donde los profesores puedan luchar tanto  en contra de la opresión como a favor de la democracia. La democracia implica una lucha no sólo pedagógica sino política y social. Ver las escuelas como esferas públicas democráticas es un argumento  para defenderlas.
Coincidiendo con Giroux podemos afirmar la necesidad de conseguir que lo pedagógico sea más político y lo político más pedagógico. Hacer lo pedagógico más político significa insertar la instrucción escolar directamente en la esfera política  propiciando la universalización del acceso  al conocimiento y a los productos simbólicos creados socialmente. Dentro de esta perspectiva se tiene en cuenta  que en  dicha instrucción se juegan disputas por la imposición de significados y luchas en torno a las relaciones de poder. Se  fomenta la reflexión y la acción crítica en los estudiantes y se reconoce  al conocimiento como una herramienta de lucha de intervención y transformación social.
Hacer lo político más pedagógico significa servirse de formas pedagógicas que encarnen intereses políticos opuestos a la opresión, discriminación y exclusión. Asistirse de formas de pedagogía que traten a los estudiantes como sujetos críticos, que fomenten un conocimiento liberador y que apoyen  la lucha por un mundo con justicia económica política y social para todas las personas.
Comenzamos este árticulo señalando que es frecuente escuchar que la posmodernidad conlleva necesariamente a la muerte de la utopía; sin embargo no hay base histórica ni conceptual que las asocie, por ello podemos sostener que dicha asociación no es más que una articulación discursiva  y contingente, frente a la  cual se podría contraponer una articulación ética y política distinta
La noción de utopía tiene un fuerte anclaje en el pensamiento moderno basado esencialmente en el  deseo y la proyección de un mundo ideal universal, donde los conflictos, las injusticias, la opresión no existan más. Proponemos recuperar otro significado de la palabra utopía y que es la de proyectar un orden social mejor que el existente y no tanto sus vertientes absolutistas que llevan a asociar con lo imposible o la fantasía irrealizable
Una postura crítica que desmitifique lo establecido, sacuda lo socializado, deslegitime lo dado, contribuirá a desarticular el pesimismo, la inmovilidad y la muerte de la utopía, mostrando que este  vínculo no es absoluto sino históricamente anudado, que no es necesario sino contingente y que así como se conformó es posible desanudarlo. 
McLaren propone la construcción de un arco de sueño social, posición   que es contraria a la desesperanza. Se opone activamente  a la visión del otro como desviado, o desvalorizado. Postula además que no se trata solamente de  aceptar la diversidad es necesario concientizar y denunciar como esas diferencias se transforman en relaciones asimétricas de poder. Propicia poner a los alumnos especialmente de grupos y clases subordinadas en mejores condiciones de transformar la cultura escolar dominante.
La diversidad crítica pone en tela de juicio la posición centrista, pero también la pluralista propulsada por los liberales que ofrece todas las posiciones concebibles, incluso las que   se amparan en presupuestos racistas, clasistas y discriminatorios. La diversidad crítica se opone al “vale todo”. Mantiene una posición constante de vigilancia dado que el discurso de la tolerancia corre el riesgo de transformarse, en un pensamiento frágil y descomprometido, que subestime la confrontación, el conflicto y que no convoque a la interrogación en un intento de despejar todo malestar. Este discurso de la tolerancia  puede despojar a los sujetos de la responsabilidad ética frente a lo social y al Estado de la responsabilidad institucional de hacerse cargo de la realización de los derechos sociales,  delegando las responsabilidades a las disponibilidades de las buenas voluntades individuales o locales.
Frente a la posibilidad de vaciamientos discursivos, pensamos que se hace imprescindible recuperar la dimensión política de la educación y hacer una fuerte apuesta a la transmisión. Transmisión que no es entendida como  una postura estática, conservadora, sino transmisión que apunta a recuperar la historia, que resiste a las falsas neutralizaciones, que rescata viejas palabras como  público, sociedad, solidaridad, que permite  configurar la propia subjetivad y habilita al surgimiento del deseo.
Recuperar la dimensión política de la educación implica  una apuesta a la universalización de la cultura a través de un vínculo pedagógico no autoritario, implica apelar a los docentes y alumnos no sólo como consumidores o reproductores de la estructura social, sino como sujetos sociales capaces de generar solidaridad y conciencia social.
A lo largo de este trabajo hemos intentado  sistematizar conceptos centrales dentro de la pedagogía crítica, queríamos remarcar  que  a pesar de que existe diversidad   de autores y posturas dentro de esta perspectiva todos coinciden en la posición frente a la función de la escuela y a los educadores: la lucha por una sociedad más justa y  democrática.
BIBLIOGRAFÍA 
  • ALLIAUD, Andrea. 1996. Pasado, presente y futuro del magisterio argentino. En Revista Formación Docente. Miño y Dávila Editores, Buenos Aires.
  • BOURDIEU, P  Y  PASSERON, J. 1981 La reproducción.  Laia, Barcelona.
  • BUENFIL BURGOS, Rosa  Postmodernidad, globalización y utopías. Ponencia presentada en el XLI Meeting Comparative and International Education Society. Octubre 1996
  • CZERLOWSKI,  Mónica. 2000 “Transmisión de la cultura  y práctica pedagógica”  Ponencia  II Congreso Nacional de Investigación Educativa. Comahue
  • DEGL´INNOCENTI, M,  BAIGORRIA, O, CZERLOWSKI, M,  VITI, C, YOYA , A.1999 “La categoría transmisión en la práctica pedagógica”  Investigación dependiente del  programa de fortalecimiento para la investigación en cátedras  de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación.
  • DÍAZ, R – ALONSO,R . 1997  Cultura, pedagogia y politica. algunas reflexiones acerca de los cruces entre interculturalidad y educacion popular.  Universidad Nacional del Comahue.
  • DUSCHATZKI, S Y SKLIAR, C La diversidad bajo sospecha reflexiones sobre los discursos de la diversidad y sus implicancias educativas  
  • FOUCAULT, Michel. Arqueología del saber .1997.  Siglo XXI. Méjico
  • FREIRE, Paulo. 1988 Pedagogía de la autonomía. Siglo XXI  editores, México.
  • FREIRE. Paulo.1973. Pedagogía del oprimido. Siglo XXI, Madrid.
  • FRIGERIO, Graciela  Neoliberalismo y existencia.  Conferencia dictada junio de 1998 en el Centro de Expresiones Contemporáneas de Rosario.
  • GIROUX, Henry. 1990. Los profesores como intelectuales. Hacia una pedagogía crítica del aprendizaje. Piados/MEC; Barcelona.   
  • GIROUX, Henry.1993. La escuela y la lucha por la ciudadanía. Siglo veintiuno editores, Madrid.
  • MC LAREN, Peter. 1994 “Pedagogía crítica, resistencia cultural y la formación del deseo”. REI Argentina S.A., IDEAS, Aique Grupo Editor S.A. Colección Cuadernos, Buenos Aires.
  • TAMARIT, José.  1997. Escuela crítica y formación docente. Miño y Dávila Editores , Buenos Aires.
** UNIVERSIDAD NACIONAL DE LOMAS DE ZAMORA - FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES - PEDAGOGÍA -

7 comentarios:

  1. La Pedagogía Crítica
    Vivimos actualmente una época de descreimiento flexibilizado, utopía acorralada y escepticismo globalizado.Distintos puntos de partida nos conducen al mismo punto de llegada: el fatalismo, la desesperanza y, lo que es más grave, a la resignación.
    Que hace la educación y que hacemos nosotros frente a esta postura? Queda en cada una y la forma de ver la realidad de la sociedad.
    Educación, 2 grandes paradigmas: el funcionalismo y el crítico con sus dos perspectivas: radical o reproductivista.
    El funcionalismo: no cuestiona el ordenamiento social, considera que todos tienen igualdad de posibilidades y las diferencias están determinadas por la distribución natural de habilidades entre los seres humanos. Refuerza las funciones de socialización, de integración y de preparación para roles específicos.
    Escuelas como aparatos ideológicos del Estado, al servicio de la reproducción social, económica y cultural. Educación pública es vista principalmente como de naturaleza reproductiva: desesperanza y de inmovilización desalentando a que profesores, padres o estudiantes puedan comprometerse en una lucha política en el interior de las escuelas mismas.
    La posición crítica: considera a los sujetos como producto y productores de la historia, comparte la visión de sociedad, y se diferencia en que cree en la lucha por reestructurar las ideologías de la sociedad.
    La pedagogía crítica procura que los individuos puedan analizar su propia realidad y circunstancias de la misma. Favorece la reflexión autocrítica. Y las desigualdades que se ven en las aulas se las atribuye a las estructuras sociales.
    Hay que reemplantearse lo que vemos como “normal”, a lo q estamos acostumbrados, para realmente encontrar la forma de cambio.
    El lenguaje… discursos cargados de poder.
    Freire habla de poder no como dominación sino como el poder de la tecnología y la ideología para producir bienes, para la propia subsistencia. Pensando de esta manera salimos del concepto de poder que viene de arriba, de abuso, etc. Entender que el ser humano es partícipe de su dominación al punto de poder bloquear la propia subjetivad.
    Las escuelas son lugares económicos, culturales, y sociales ligados a los temas del poder y el control. Las escuelas representan formas de conocimientos, relaciones sociales y valores que implican selecciones y exclusiones particulares a partir de la cultura general. En la escuela lo que se transmite es un recorte particular, es un arbitrario cultural que los grupos dominantes imponen a otros arbitrarios culturales.
    Los profesores deben replantearse cotidianamente acerca de lo que ellos mismos enseñan sobre la forma en que deben enseñarlo y sobre los objetivos y cuando puedan hacer esto podrán enseñar en función de instalar en las conciencias la posibilidad de alcanzar la justicia social, cultural, de género, sexual, económica.
    La escuela también ofrece a los estudiantes una educación que los convierta en ciudadanos activos y críticos de la instrucción escolar. Se fomenta la reflexión y la acción crítica en los estudiantes y se reconoce al conocimiento como una herramienta de lucha de intervención y transformación social.
    Esto también es una cuestión política y política pedagógica: intereses políticos opuestos a la opresión, discriminación y exclusión. Pedagogía que traten a los estudiantes como sujetos críticos, que fomenten un conocimiento liberador y que apoyen la lucha por un mundo con justicia económica política y social para todas las personas.
    Proponemos un nuevo concepto de utopía: un orden social mejor que el existente. Una postura crítica que desmitifique lo establecido, sacuda lo socializado, deslegitime lo dado, contribuirá a desarticular el pesimismo y la inmovilidad.
    Permite configurar la propia subjetivad y habilita al surgimiento del deseo.
    Recuperar la dimensión política de la educación implica una apuesta a la universalización de la cultura a través de un vínculo pedagógico no autoritario, sujetos sociales capaces de generar solidaridad y conciencia social.

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  2. Síntesis: Pedagogía critica:
    Actualmente estamos en una época de descreimiento flexibilizado, utopía acorralada y escepticismo globalizado.
    El nuevo orden mundial que garantiza tranquilidad y prosperidad naturaliza a partir del discurso neoconservador que la sustenta la opresión, la desigualdad y laexplotación sin límites.
    En educación podemos distinguir a grandes rasgos dos grandes paradigmas uno basado en el discurso del orden y otro en el conflicto. El primero representado por el funcionalismo, el segundo el crítico con sus dos perspectivas: radical o reproductivista y el de la resistencia o no reproductivista.
    El funcionalismo consolida y legítima el pensamiento de la burguesía, contribuyendo a conservar su hegemonía sobre el resto de la sociedad. Los teóricos críticos radicales parten de una concepción de sociedad dividida en clases antagónicas. Dado que la educación pública es vista principalmente como de naturaleza reproductiva, y no conciben la posibilidad de prácticas contrahegemónicas, La posición crítica de resistencia, considera a los sujetos como producto y productores de la historia. Este discurso postula una visión de las escuelas como espacios contradictorios. La pedagogía crítica procura que los individuos estén en condiciones de investigar su realidad y las circunstancias sociales que determinan su vida cotidiana. Este planteo parte de cuestionar la manera de ver y ordenar la realidad. En este sentido el lenguaje juega un papel preponderante dado que no sólo contribuye a nombrar el mundo sino que introduce en un determinado tipo de relaciones sociales.
    Freire entiende que el poder, la dominación no es simplemente algo impuesto por el Estado a través de sus instituciones. La dominación se encuentra también en la manera en que los oprimidos incorporan su propia opresión. La dominación se internaliza y se experimenta subjetivamente a través de la interiorización y sedimentación de las necesidades. En este sentido se puede establecer una analogía con el planteo de Bourdieu quien explica las prácticas como un entrecruzamiento entre los condicionamientos sociales. Freire subraya que siempre hay que contar con brechas, tensiones y contradicciones en diferentes esferas sociales.
    McLaren entiende a la cultura como un espacio de combatividad entre discursos, un espacio de disociación, ruptura y contradicción. Los docentes como intelectuales transformativos necesitan desarrollar un discurso que conjugue el lenguaje de la crítica con el de la posibilidad. Giroux postula que para que una teoría crítica sea viable es necesario contemplar las escuelas como esferas de poder democráticas donde los profesores puedan luchar tanto en contra de la opresión como a favor de la democracia.
    McLaren propone la construcción de un arco de sueño social, posición que es contraria a la desesperanza. Se opone activamente a la visión del otro como desviado, o desvalorizado. Postula además que no se trata solamente de aceptar la diversidad es necesario concientizar y denunciar como esas diferencias se transforman en relaciones asimétricas de poder. Frente a la posibilidad de vaciamientos discursivos, pensamos que se hace imprescindible recuperar la dimensión política de la educación y hacer una fuerte apuesta a la transmisión.
    Hemos intentado sistematizar conceptos centrales dentro de la pedagogía crítica, queríamos remarcar que a pesar de que existe diversidad de autores y posturas dentro de esta perspectiva todos coinciden en la posición frente a la función de la escuela y a los educadores: la lucha por una sociedad más justa y democrática.

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  3. Síntesis: Pedagogía critica:
    Actualmente estamos en una época de descreimiento flexibilizado, utopía acorralada y escepticismo globalizado.
    El nuevo orden mundial que garantiza tranquilidad y prosperidad naturaliza a partir del discurso neoconservador que la sustenta la opresión, la desigualdad y laexplotación sin límites.
    En educación podemos distinguir a grandes rasgos dos grandes paradigmas uno basado en el discurso del orden y otro en el conflicto. El primero representado por el funcionalismo, el segundo el crítico con sus dos perspectivas: radical o reproductivista y el de la resistencia o no reproductivista.
    El funcionalismo consolida y legítima el pensamiento de la burguesía, contribuyendo a conservar su hegemonía sobre el resto de la sociedad. Los teóricos críticos radicales parten de una concepción de sociedad dividida en clases antagónicas. Dado que la educación pública es vista principalmente como de naturaleza reproductiva, y no conciben la posibilidad de prácticas contrahegemónicas, La posición crítica de resistencia, considera a los sujetos como producto y productores de la historia. Este discurso postula una visión de las escuelas como espacios contradictorios. La pedagogía crítica procura que los individuos estén en condiciones de investigar su realidad y las circunstancias sociales que determinan su vida cotidiana. Este planteo parte de cuestionar la manera de ver y ordenar la realidad. En este sentido el lenguaje juega un papel preponderante dado que no sólo contribuye a nombrar el mundo sino que introduce en un determinado tipo de relaciones sociales.
    Freire entiende que el poder, la dominación no es simplemente algo impuesto por el Estado a través de sus instituciones. La dominación se encuentra también en la manera en que los oprimidos incorporan su propia opresión. La dominación se internaliza y se experimenta subjetivamente a través de la interiorización y sedimentación de las necesidades. En este sentido se puede establecer una analogía con el planteo de Bourdieu quien explica las prácticas como un entrecruzamiento entre los condicionamientos sociales. Freire subraya que siempre hay que contar con brechas, tensiones y contradicciones en diferentes esferas sociales.
    McLaren entiende a la cultura como un espacio de combatividad entre discursos, un espacio de disociación, ruptura y contradicción. Los docentes como intelectuales transformativos necesitan desarrollar un discurso que conjugue el lenguaje de la crítica con el de la posibilidad. Giroux postula que para que una teoría crítica sea viable es necesario contemplar las escuelas como esferas de poder democráticas donde los profesores puedan luchar tanto en contra de la opresión como a favor de la democracia.
    McLaren propone la construcción de un arco de sueño social, posición que es contraria a la desesperanza. Se opone activamente a la visión del otro como desviado, o desvalorizado. Postula además que no se trata solamente de aceptar la diversidad es necesario concientizar y denunciar como esas diferencias se transforman en relaciones asimétricas de poder. Frente a la posibilidad de vaciamientos discursivos, pensamos que se hace imprescindible recuperar la dimensión política de la educación y hacer una fuerte apuesta a la transmisión.
    Hemos intentado sistematizar conceptos centrales dentro de la pedagogía crítica, queríamos remarcar que a pesar de que existe diversidad de autores y posturas dentro de esta perspectiva todos coinciden en la posición frente a la función de la escuela y a los educadores: la lucha por una sociedad más justa y democrática.

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  4. PEDAGOGIA CRITICA:
    Un nuevo orden mundial garantiza tranquilidad y prosperidad material a una minoría, el discurso neoconservador sustenta la opresión, la desigualdad y la explotación,bajo una nueva visión de la democracia.Algunos opinan que es producto del inicio de la posmodernidad; otros, que estamos atravesando una época de neoliberalismo caracterizado por la competitividad,el individualismo y él sálvense quien pueda.Distintos puntos de partida nos conducen al mismo punto de llegada:el fatalismo,la desesperanza y a la resignación.
    ¿Qué papel puede cumplir la educación,y nosotros como educadores? La respuesta varía de acuerdo a la manera de entender y conceptualizar la realidad,y la visión de hombre y sociedad.El funcionalismo consolida y legítima el pensamiento de la burguesía,no cuestiona el ordenamiento social,considera que todos tienen igualdad de posibilidades y las diferencias están determinadas por la distribución de habilidades.Asocia la educación a la movilidad social y refuerza las funciones de socialización, integración y preparación para roles específicos.Los teóricos críticos radicales ven las escuelas como instrumentos y agentes de legitimación de ideologías que ejercen el control sobre la vida cotidiana y ofrecen una movilidad individual limitada a los miembros de la clase trabajadora.La posición crítica de resistencia,considera a los sujetos como producto y productores de la historia,comparte la visión de sociedad,concibe la posibilidad de una intervención en la lucha por reestructurar las condiciones ideológicas y crear una sociedad verdaderamente democrática y con justicia social.
    La pedagogía crítica procura que los individuos estén en condiciones de investigar su realidad y las circunstancias sociales que determinan su vida cotidiana.Favorece la reflexión autocrítica.Freire entiende que el poder, no es algo impuesto por el Estado, sino se encuentra también en la manera en que los oprimidos incorporan su propia opresión, cooperando activamente en ella. El ser humano es partícipe de su dominación al punto de poder bloquear la propia subjetivad y puede llegar a que determinadas formas de conocimiento liberador sean objeto de rechazo.Estrechamente vinculados a la cuestión del poder están los temas de la cultura y del conocimiento. La escuela lo que transmite es un recorte particular, es un arbitrario cultural que los grupos dominantes imponen a otros arbitrarios culturales. McLaren entiende a la cultura como un espacio de combatividad entre discursos, un espacio de disociación, ruptura y contradicción. La cultura dominante ordena selectivamente y legitima formas de lenguajes, relaciones sociales, experiencias vitales y modo de razonamiento privilegiado.
    Los docentes necesitan desarrollar un discurso que conjugue el lenguaje de la crítica con el de la posibilidad. Deben hacer compatible un desciframiento crítico de la historia con una visión de futuro que penetre en los deseos y necesidades de una nueva sociedad y de formas de relación social que estén libres de racismo, sexismo y de la dominación clasista.
    Frente a la posibilidad de vaciamientos discursivos, se hace imprescindible recuperar la dimensión política de la educación y hacer una fuerte apuesta a la transmisión que apunta a recuperar la historia, que resiste a las falsas neutralizaciones, que rescata viejas palabras como público, sociedad, solidaridad, que permite configurar la propia subjetivad y habilita al surgimiento del deseo. Recuperar la dimensión política de la educación implica una apuesta a la universalización de la cultura a través de un VINCULO PEDAGOGICO NO AUTORITARIO, implica apelar a los docentes y alumnos no sólo como consumidores o reproductores de la estructura social, sino como sujetos sociales capaces de generar solidaridad y conciencia social.

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  5. Yasmín B. Pecaric4 de mayo de 2013, 13:20

    "Los teóricos críticos radicales parten de una concepción de sociedad dividida en clases antagónicas. Caracterizan a las escuelas como aparatos ideológicos del Estado, al servicio de la reproducción social, económica y cultural. Específicamente ven las escuelas como poderosos instrumentos y agentes de legitimación de determinadas ideologías que ejercen el control sobre la vida cotidiana y excepcionalmente ofrecen una movilidad individual limitada a los miembros de la clase trabajadora y a otros grupos oprimidos."

    "La pedagogía crítica procura que los individuos estén en condiciones de investigar su realidad y las circunstancias sociales que determinan su vida cotidiana. Favorece la reflexión autocrítica. Considera que las desigualdades que se dan en el interior de las escuelas respecto de la adquisición y distribución del conocimiento es una continuación de las condiciones dominantes en la sociedad en su conjunto, es decir encuentra en las estructuras sociales la explicación de las formas opresivas que adoptan las prácticas áulicas."

    "Freire entiende que el poder, la dominación no es simplemente algo impuesto por el Estado a través de sus instituciones. La dominación se encuentra también en la manera en que los oprimidos incorporan su propia opresión, cooperando activamente en ella."

    "Las escuelas son lugares económicos, culturales, y sociales inseparablemente ligados a los temas del poder y el control. Las escuelas no se limitan simplemente a trasmitir de manera objetiva un conjunto común de valores y conocimiento. Por el contrario las escuelas son lugares que representan formas de conocimiento, usos lingüísticos, relaciones sociales y valores que implican selecciones y exclusiones particulares a partir de la cultura general. Estrechamente vinculados a la cuestión del poder están los temas de la cultura y del conocimiento."

    -Cuatro parrafos que personalmente creo necesario resaltar del texto. Como se menciona aquí, la sociedad se encuentra dividida en diferentes rangos de clases sociales; esto influye en el aspecto educativo, y todos aquellos contexto que rodean al sujeto.
    La educación, pero más especificamente las escuelas, se veran invadidas por una ideología determinada, la cual ejercerá un control tal sobre los grupos oprimidos (como cita el texto).
    Esta clase social, se verá dominada tanto por el Estado como por las instituciones escolares (tal y como explica Freire). Los oprimidos ya encacillados en ese modelo social, contribuyen a que se los siga centrando desde esa mirada al aceptar su estado de opresion. Por esto es importante la pedagogia critica, para que los sujetos puedan observar y reflexionar sobre la realidad y diversas circunstancias que marcan su día a día.
    Por otro lado, es igualmente importante que el conocimiento que se brinde en las instituciones escolares (así como la formación de los profesores) sea virtuoso, y contenga los valores y el saber necesario.

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  6. La Pedagogía Crítica
    El nuevo orden mundial que garantiza tranquilidad y prosperidad, a partir del discurso neoconservador que la sustenta la opresión, la desigualdad y la explotación sin límites.
    “Se acabaron las ideologías y es el fin de la historia” nos llevan a creer en la crisis de todo tipo de autoridades. Otros dirán que estamos atravesando una época de neoliberalismo por la competitividad, el individualismo y él sálvense quien pueda.
    Distintos puntos de partida nos conducen al mismo punto de llegada: el fatalismo, la desesperanza y la resignación.
    Qué papel puede cumplir la educación y nosotros como educadores. Variará de acuerdo a nuestra manera de entender y conceptualizar la realidad, a nuestra visión consciente e in consciente de hombre y sociedad.
    En educación podemos distinguir dos paradigmas, uno basado en el discurso de orden (representado por el funcionalismo) y el otro en el conflicto (el crítico con sus dos perspectivas: radical y el de la resistencia).
    No cuestiona el ordenamiento social, considera que todos tienen igualdad de posibilidades y las diferencias están determinadas por la distribución natural de habilidades entre los seres humanos. Asocia la educación a la movilidad social y refuerza las funciones de socialización, de integración y de preparación para los roles específicos.
    Los teóricos críticos radicales parten de una sociedad dividida en clases antagónicas. Las escuelas como aparatos ideológicos de Estado, al servicio de la reproducción social, económica y cultural; ejercen el control sobre la vida cotidiana y ofrecen una movilidad individual limitada a los miembros de la clase trabajadora y a otros grupos oprimidos.
    La posición crítica considera a los sujetos como producto y productores de la historia.
    La pedagogía critica procura que los individuos estén en condiciones de investigar su realidad y las circunstancias sociales que determinan su vida cotidiana. Favorece la reflexión autocritica.
    Planteo de ver y ordenar la realidad; problematiza y desnaturaliza lo que aceptamos como normal, propiciar un meta-pensamiento.
    El lenguaje es constitutivo de la experiencia humana y contribuye a su legitimación.
    Todos los discursos son portadores de poder. Foucault el poder no solo produce un conocimiento que distorsiona la realidad, sino que al mismo tiempo produce una peculiar versión de la verdad.
    Según Freire la dominación se encuentra también en la manera en que los oprimidos incorporan su propia opresión, cooperando activamente en ella. El poder, la tecnología y la ideología se juntan para producir bienes y formas culturales, como necesidades vitales para la propia subsistencia.
    En este sentido se puede establecer una analogía con el planteo de Bourdieu quien explica las prácticas como un entrecruzamiento entre los condicionamientos sociales.

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  7. McLaren entiende a la cultura como un espacio de combatividad entre discursos, un espacio de disociación, ruptura y contradicción. Los docentes como intelectuales transformativos necesitan desarrollar un discurso que conjugue el lenguaje de la crítica con el de la posibilidad. Giroux postula que para que una teoría crítica sea viable es necesario contemplar las escuelas como esferas de poder democráticas donde los profesores puedan luchar tanto en contra de la opresión como a favor de la democracia.
    Frente a la posibilidad de vaciamientos discursivos, se hace imprescindible recuperar la dimensión política de la educación y hacer una fuerte apuesta a la transmisión que apunta a recuperar la historia, que resiste a las falsas neutralizaciones, que rescata viejas palabras como público, sociedad, solidaridad, que permite configurar la propia subjetivad y habilita al surgimiento del deseo.
    Recuperar la dimensión política de la educación implica una apuesta a la universalización de la cultura a través de un vinculo pedagógico no autoritario, implica apelar a los docentes y alumnos no sólo como consumidores o reproductores de la estructura social, sino como sujetos sociales capaces de generar solidaridad y conciencia social. Hemos intentado sistematizar conceptos centrales dentro de la pedagogía crítica, queríamos remarcar que a pesar de que existe diversidad de autores y posturas dentro de esta perspectiva todos coinciden en la posición frente a la función de la escuela y a los educadores: la lucha por una sociedad más justa y democrática.

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