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jueves, 11 de septiembre de 2014

Simbologìa del Movimiento

LA ACTIVIDAD MOTRIZ ESPONTANEA :
A. Lapierre- B. Aucouturier
Editorial Científico-Médica
Barcelona

Obra sobre la importancia de una educación vivenciada y personal a través del cuerpo y del movimiento, desde los primeros momentos de la vida, escrita en colaboración por los dos nombres fundamentales de la psicomotricidad educativa, André Lapierre y Bernard Aucouturier.

Según los autores, en muchos casos se considera al niño un objeto, y no un sujeto que experimenta sus propios deseos y que en muchas ocasiones renuncia a ellos, de una forma inconsciente, porque tiene miedo a desaparecer en el deseo del otro, del adulto, de sus padres, más tarde de sus profesores, después de sus jefes, de su pareja… en una vida basada en complacer a los demás y no afirmarse nunca como sujeto. El niño así condicionado en sus afectos y en sus actos también puede revelarse contra esa tiranía ejercida por los adultos con, en la mayoría de los casos, la mejor intención, y se convierte en un niño y adulto “problemático”, porque la agresividad primaria que ha sacado y que es natural al ir encontrándose con obstáculos que se oponen a su deseo, en vez de ser canalizada de una forma adecuada y saludable ha sido culpabilizada. Es necesario aprender, a través de la propia vivencia y experiencia, y no a través de la prohibición y la imposición, que nuestros deseos en ocasiones se van a encontrar con obstáculos que nos van a impedir realizarlos, y la aceptación de esta realidad, la tolerancia a la frustración que nos ocasiona esta imposibilidad de realización de algo que deseamos, es también una actitud saludable.

Si favorecemos que el niño adquiera confianza y seguridad en sus capacidades y en sus logros porque tienen su origen en su propio deseo, en sus propios intereses; si sabe que tiene el afecto incondicional de sus figuras de apego (porque ese afecto no está condicionado a que el niño se adapte constantemente al deseo del adulto) podrá desarrollar todo su potencial y ser una persona responsable, autónoma y comprometida con su propia vida, y se relacionará de una forma saludable consigo mismo, con su entorno y con los demás.

La educación basada en la propia vivencia del niño persigue estos objetivos, favoreciendo una búsqueda personal de cada niño, que tiene así la oportunidad de experimentar el deseo, de tener unos objetivos propios y no impuestos. Cuando el niño experimenta el deseo actúa, se está afirmando como sujeto. Si el adulto no interviene relegando al niño a un papel pasivo (dándole todo hecho=objeto) ni culpabiliza ese deseo, sino que lo escucha y favorece dentro de unos límites razonables y aceptables (con esa experiencia que el niño va adquiriendo él mismo va a saber dónde están los límites propios y ajenos), esa acción pone al niño en situaciones diversas que tiene que afrontar para alcanzar su objetivo. Desarrolla así la perseverancia, el esfuerzo, conoce sus propios límites y aprende a respetar los límites que le pongan los demás. Si el adulto interviene constantemente con sus juicios el niño renuncia a su deseo o saca una agresividad destructiva. Si interviene con su “ayuda” cuando no es necesario el niño se hace pasivo y dependiente y será un adulto inmaduro.

CÓMO SURGE EL DESEO EN EL NIÑO

la necesidad de afirmarse como sujeto, ya no quiere ser objeto. A través de la exploración va descubriendo y conociendo su cuerpo, sus posibilidades y limitaciones, descubre los objetos y a los sujetos, descubre que puede coger cosas y lanzarlas invistiendo un espacio al que aún no puede acceder por si mismo. Más tarde descubre que puede desplazarse por el espacio, alejándose de la figura de apego. Cuando el niño empieza a alejarse y cuando del espacio horizontal va pasando al vertical, hay un sentimiento de inseguridad pero también experimenta el placer de la liberación, de liberarse de lo seguro, de ser capaz por sus propios medios de hacer todas esas cosas, y adquiere una gran confianza y seguridad en si mismo. También va conquistando el espacio sonoro a través del grito, del ruido, de los sonidos propios y de los objetos. Hay que dejar que los niños tengan esas experiencias todo el tiempo que necesiten y deseen, porque van logrando toda una serie de conquistas personales que tienen una enorme importancia para su vida futura. Si el niño tiene que renunciar a todas esas vivencias experimenta una enorme angustia, pero al mismo tiempo vive la angustia de que no renunciar va a suponer desaparecer en el deseo del adulto, por lo que se da un conflicto muy fuerte que desemboca en la resignación (que es agresividad hacia uno mismo) o en la agresividad destructiva (deseo de que las figuras de autoridad desaparezcan)

La psicomotricidad educativa favorece que el niño (y también los adultos) a través del movimiento libre, de la expresión libre de todas sus pulsiones, de la desculpabilización de su deseo y de sus iniciativas, de la aceptación de la agresividad primaria… desarrollando diferentes dinámicas y encuentros con uno mismo y con el otro, resuelva esos conflictos que le bloquean y le impiden un desarrollo pleno.

De si el niño ha podido experimentar todas sus pulsiones en un terreno inconsciente va a depender su posterior desarrollo consciente, la aparición del pensamiento abstracto. Pero la adquisición de estos nuevos conocimientos también debe darse desde el deseo, desde el interés personal de cada niño y no desde la imposición y la rigidez. Por eso dicen los autores que es necesario repensar la escuela, debate que sigue vigente en la actualidad…
EVOLUCIÓN DE LA PRÁCTICA PEDAGÓGICA
La práctica pedagógica es un proceso de búsqueda constante que está abierta a nuestro propio estudio, a la creatividad de los niños y de los propios docentes, que pueden proponer nuevos modos de búsqueda a los niños para conocer mejor sus preferencias e intereses. Esta búsqueda constante provoca una necesaria evolución. Esta evolución se ha dado a partir de dos aspectos:
• El abandono de una actividad programada por el profesor, en favor de la actividad espontánea, la cual debe ser analizada por el docente para después orientarla hacia unos propósitos.
• Bajo toda actividad espontánea hay una estructura simbólica, alcanzándose con esta actividad niveles emocionales y afectivos muy profundos.
LA ACTIVIDAD MOTRIZ ESPONTÁNEA
Con la actividad espontánea se quiere dar libertad a la creatividad, libertad a los diferentes modos de expresión, para que se dé una comunicación totalmente libre. Con esta actividad espontánea se analizan las diversas situaciones surgidas de modo que sirvan al docente para conocer las necesidades, gustos y motivaciones del grupo. Esta libertad ofrecida es aparente, aunque el docente no intervenga en las sesiones pareciendo ausente, él está presente no sólo bajo la forma de su persona sino también en la situación ofrecida, ya que ha sido él el que ha dispuesto todo para los niños, de modo que espera algo de ellos. Esto se traduce en los niños en un sentimiento de obligación, de tener que hacer algo y que sea del agrado del profesor. Éste al no criticar nada de lo sucedido en la sesión, produce en los individuos una gran inseguridad, producto de una libertad para la cual el niño no está preparado. Se van a producir diversas actitudes, defensa, refugio, huida, para que este sentimiento de inseguridad desaparezca. 
El papel del profesor es muy importante, la actitud que tenga en las sesiones va a ser fundamental para que el niño pueda dar el salto hacia la autonomía y libertad. Su comportamiento, actitud e intervención en las sesiones deben ser modificados poco a poco hasta que su figura no sea necesaria, alcanzando entonces el niño total independencia. En esta progresión el docente debe variar los llamados controles pedagógicos:
DE LIBERTAD NO DIRECTIVA

a primera debe ir asumiendo mayor parte de protagonismo en las sesiones, a medida que éstas se van haciendo más ricas.
DE IMPLICANCIA Y RETIRO

el docente debe alejarse del grupo progresivamente en función del grado de autonomía asumido por el grupo.
DE LA SEGURIDAD Y LA INSEGURIDAD

Es necesario llevar al niño desde la seguridad que produce el profesor hacia la inseguridad, consecuencia directa de la autonomía otorgada. Como se ha comentado previamente, la libertad impuesta al niño le da gran inseguridad. De este modo van a aparecer ciertos comportamientos con la función de restablecer un estado de seguridad. Estos comportamientos son muy diversos y reciben el nombre de fugas o refugios. La inhibición; en ocasiones el niño responde a la inseguridad mediante un bloqueo tanto de la acción como de la imaginación, de modo que no puede ni expresarse ni ser juzgado por los demás.
Este bloqueo será posteriormente sustituido por otro tipo de refugio. La agitación; el niño se esconde bajo una actitud de risa o indiferencia, pero se demuestra una dificultad a la hora de expresarse. Aparece el juego artificial y forzado como modo de refugiarnos y de no expresarnos auténticamente. En todas estas actitudes el profesor no debe intervenir, de modo que se vayan sustituyendo unos refugios por otros. Los estereotipos aprendidos; una acción que da seguridad es ocultarse bajo una acción o actividad aprendida o dominada. El grupo; al estar inmerso dentro de un grupo uno tiene gran seguridad El individuo pierde su autonomía en favor del grupo, que bajo la figura de un líder organiza actividades que dan seguridad a los componentes del mismo. Este nivel se alarga según el repertorio de juegos del grupo. El maestro debe actuar sólo cuando esta situación sea persistente, dividiendo el grupo, cambiando los materiales, etc... Cuando se han agotado todos los juegos conocidos por el grupo, los niños emprenden actividades más espontáneas y de forma más independiente. En este orden de situaciones expuesto hay saltos y gran variedad de situaciones que dependen de muchos factores. En estas situaciones es donde nace la conciencia individual y la conciencia colectiva, al beneficiar al grupo con nuestras propias experiencias. También se produce una evolución de la relación con el objeto. Al principio se utilizan los objetos moviéndolos, son como una parte de nosotros y nos movemos con ellos al darnos seguridad. El objeto nos ayuda a movernos y a ocupar el espacio de forma indeterminada, llegando a ocupar al final los espacios más comprometidos. Esta ocupación del espacio significa el ser aceptado en el territorio de los demás y también aceptar a los compañeros en tu propio espacio.
PULSIONES PRIMITIVAS Y CONTRASTES FUNDAMENTALES        
Otro punto a desarrollar es la búsqueda y desarrollo de la relación existente entre las diversas nociones racionales y su vivencia afectiva, incluyendo además ciertas pulsiones primitivas. A la hora de vivenciar ciertas nociones es muy difícil hacerlo de forma espontánea y creativa, ya que son nociones de intensidad, grandeza, velocidad, dirección, etc. Cualquier vivencia de este tipo se produce generalmente de forma artificial, por lo que normalmente se desarrollan las facetas más racionales. Para vivenciar esas nociones de forma más espontánea y creativa, debemos dar más importancia al aspecto simbólico y relacional; no hacer desaparecer el nivel racional sino emplear la carga afectiva y simbólica de cada noción que ha estado oculta. Al vivenciar estas nociones en un nivel afectivo, llegan a asimilarse y organizarse de una mejor manera dentro del individuo.
Los niños van a buscar esa vivencia emocional en situaciones y acciones espontáneas caracterizadas por un interés en vivenciar su cuerpo en relación con el exterior. Este es el punto de partida para ir avanzando hacia placeres menos primitivos y para integrar de forma más eficaz los conocimientos. No se puede anticipar la asimilación de estos conocimientos a la vivencia de los mismos. Esta primera fase es la verdaderamente importante, la racionalización es un proceso posterior que se produce rápidamente. En las situaciones en las que el educador intenta modificar gestos, provoca variaciones tanto en el plano racional como en el relacional, de modo que al introducir variaciones en nuestro modo de expresarnos estamos buscando nuevas formas de creatividad. En la vivencia de estos contrastes encontraremos por un lado la inmovilidad vivenciada, representada normalmente mediante un repliegue de sí mismo, y por otro lado el alboroto, movimiento, alegría, etc... Dentro de la inmovilidad podemos distinguir la inmovilidad de reposo y la de contracción, que nos expresará una forma de vida latente. Mediante estos contrastes vamos a descubrir las nociones de acuerdo y desacuerdo, la armonía o el orden con el otro o con un objeto significa acuerdo, mientras que la discordancia expresa el desacuerdo.
PERSPECTIVAS DE UNA EDUCACIÓN VIVENCIADA
Hoy en día se admite poca actividad emocional en la escuela. El movimiento espontáneo y creativo, propio de los patios de recreo, es sobre el que debemos trabajar. Debemos preguntarnos cuál es la causa de ese constante movimiento y ese deseo de contactar y expresarse con un objeto y con los demás. Nuestro estudio debe basarse en el origen de este movimiento y su desarrollo, dejando de lado el cuerpo. Cada etapa psico afectiva del movimiento va a tener unas acciones simbólicas características que deben ser abordadas para una mejor comprensión.
LA PULSIÓN DEL MOVIMIENTO ORIGEN, EVOLUCIÓN Y CONFLICTO 

La vida no se puede entender sin movimiento, tanto un movimiento interno y biológico, o un movimiento de relación con el exterior. Ambos están relacionados y funcionan de manera coordinada. La necesidad biológica de movimiento es la causa de nuestras emociones, deseos, frustraciones, respecto a este. Esta serie de emociones se pueden encontrar tanto en niños como en mayores. Vamos a elaborar una estructura coherente de las diferentes etapas que se dan en el desarrollo del movimiento vivenciado, ir de lo más simple y primitivo hasta formas más evolucionadas. Las diferentes etapas son:
PULSIÓN DE VIDA 

Esta es una etapa primitiva en la que se intenta simbolizar las primeras sensaciones relacionadas con el origen de la vida. Para provocar esta vivencia, podemos partir de una situación de repliegue sobre sí mismo, en contacto con el suelo y cubiertos con un pañuelo grande. Esto junto con una música lenta produce una serie de movimientos de expansión y repliegue sobre el suelo. Poco a poco se experimenta el deseo de abandonar el suelo.
INTERCAMBIOS TÓNICOS Y ESTADOS FUSIONALES 

El niño en sus primeros meses de vida no se puede mover voluntariamente, pero sin embargo mantiene contactos con el exterior de forma muy primitiva y a un nivel casi inconsciente. Esto se piensa que puede ser el origen de la percepción. Estas posibilidades son reemplazadas por nuestras percepciones racionales en la vida adulta. La percepción difusa tiene una función afectiva dentro de las sensaciones a la que se le podría llamar sensualidad. Son percepciones internas que nos dan datos sobre nuestras tensiones musculares y que van a estar relacionadas con el placer que nos produce el movimiento biológico o celular. Se debe favorecer esta regresión simbólica, ya que en muchos casos a pesar de ser esencial para el individuo, estos contactos no han sido vivenciados debido a las restricciones de tipo sexual. Esta regresión necesita una serie de etapas anteriores ya que es necesario seguir una progresión. En esta progresión nos ayudarán aquellas situaciones en las que percibamos el cuerpo, las tensiones y en general, los mensajes tónicos del otro. El contacto directo se da en la agresión y en la danza. En la danza nos cogemos de las manos, de la cintura, etc., y es este contacto el que ayudado por un descenso del ritmo favorecerá una comunicación más profunda.
INMADUREZ Y DEPENDENCIA

El deseo de existir como objeto de deseo. Durante los primeros años de vida de un niño éste siente una necesidad de contacto con su madre. Esta necesidad se muestra en que el niño quiere en todo momento ser objeto de deseo de la madre. Esta necesidad de existir en el deseo del otro se puede observar a menudo en situaciones espontáneas, es una demanda hacia la atención del otro. Este tipo de actitudes las podemos evitar mediante diferentes situaciones en las que el individuo mantiene relaciones interpersonales fluidas en las que puede actuar recíprocamente.
LA TOMA DE LA DISTANCIA AFECTIVA 

El objeto transicional, Con la adquisición de la noción de permanencia el niño pequeño puede prescindir de la presencia de la madre. Aquí toma importancia el objeto transicional que es aquel que está cargado de afectividad y sustituye a la persona ausente. Esta vivencia es experimentada simbólicamente por el niño y el adulto. Esto se puede favorecer proponiendo un número de contactos con el objeto, o cubriéndonos con él. También se pueden dar contactos móviles con el objeto, mediante deslizamientos, rodamientos, en los cuales el suelo acapara gran protagonismo de modo que evolucionemos desde el juego hacia un contacto más afectivo con el suelo, simbolizando ese ritmo primitivo y vital.
El poder de actuar, el poder sobre su cuerpo, la vivencia del cuerpo A continuación aparecerán otro tipo de actividades que se integran con las actividades tónicas, éstas son las actividades voluntarias. 
La aparición de esta actividad voluntaria, es toda una revolución en el modo de expresar nuestro pensamiento consciente. Esta es una manera de adentrarse en el juego ya que el niño al manejar objetos descubre su propio cuerpo como mediador entre él mismo y el mundo exterior. Así empieza a descubrir su propio cuerpo, juega con sus diferentes segmentos, experimentando así un gran placer basado en la vivencia de su cuerpo. Esta etapa debe desarrollarse con total libertad sin poner obstáculos para que se pueda superar. Durante los tres primeros años de vida, el niño vive una etapa en la que se interesa por el mundo y su modo de interaccionar con él y descubrir cosas nuevas es a través del movimiento. A esta etapa se le llama agitación. En la escuela se reprime bastante a menudo esta agitación, no dejando al niño la manera más espontánea y creativa que tiene para desarrollarse. En la edad escolar el niño se siente más atraído por los objetos, apareciendo un interés por el cuerpo más adelante.
Así si queremos que el niño vaya conociendo su cuerpo podemos partir del manejo de objetos y evolucionar a partir de ahí, de modo que el niño experimente por sí mismo hasta descubrir su propio cuerpo como medio de acción entre el objeto y él mismo. Se trata de una etapa regresiva.
LA VIVENCIA DEL OBJETO

Cuando el niño maneja objetos se dedica a actuar. Poco después aparecerá el deseo de actuar. Esto es considerado como el origen de la inteligencia. Para que algo se asimile mejor intelectualmente antes es conveniente experimentar o interactuar con ello. El movimiento usado para investigar el mundo puede ser interrumpido para fijar una estructura o tomar conciencia de algo. Estas estructuras pueden originarse por ejemplo a través de la utilización de los objetos en un contexto imaginario. El cuerpo del otro puede utilizarse también como objeto, y jugar con él asemejándose esta situación a comportamientos de animales, experimentándose así una regresión filogenética.
LA VIVENCIA DEL ESPACIO

El espacio gestual. El niño además de descubrir su cuerpo mediante el movimiento es capaz de descubrir el espacio. El bebé hace esto utilizando los objetos ya que mediante éstos invade el espacio que por sí solo es incapaz de conquistar. Es una manera de proyectarse en el espacio. Partiendo de aquí podemos afrontar el espacio desde otros puntos de vista, proyectándonos en las paredes, techo, etc..., simbolizando así la conquista del volumen. Cuando hablamos de ocupar el espacio hay muchas posibilidades, por eso debemos proponer el volumen como una parte del espacio. En estas situaciones van a surgir las direcciones, tanto las referidas a los planos ortogonales al cuerpo, como las direcciones originadas de los distintos segmentos de nuestro cuerpo. Expresamos direcciones y éstas pueden ser percibidas por los demás.
EL ESPACIO SONORO 

En el espacio y el volumen hay implicado un aspecto muy significativo: el ruido. 
El ruido y el sonido provocado por nosotros nos proyecta en el espacio, de forma que el espacio se llena de nuestra presencia. El ruido nos permite conquistar el espacio mientras que el silencio nos envuelve, nos reduce a nuestro propio cuerpo. El ruido alcanza a todos los de alrededor, siendo menos limitado que el gesto o el movimiento.
EL DESEO DE SER RECONOCIDO COMO SUJETO

El obstáculo y la prohibición. La agresividad. En el momento que el niño se da cuenta de su poder de actuación necesita ser reconocido como sujeto. Esto normalmente suscita actitudes agresivas al encontrarse con obstáculos como son los demás y los propios objetos. Estas actitudes no deben ser juzgadas ya que forman parte del desarrollo de la persona y deben orientarse hacia situaciones más fructíferas, siendo así aceptadas por los demás. Las reacciones de agresividad y rebelión al fracaso se convertirán en actitudes de búsqueda, paciencia y perseverancia si dejamos actuar libremente al niño. Él realiza múltiples ensayos sobre algo que le es propio, su propio deseo. El niño también aprende los límites de su libertad, por la oposición de los demás. El niño en su deseo de actuar también encuentra otro tipo de resistencias como pueden ser las prohibiciones del adulto, el rechazo, etc... Esto unido a determinadas recompensas, es un claro condicionamiento del individuo. La única forma que le tiene el profesor para regular la conducta es mediante el refuerzo subjetivo, enjuiciando oralmente o gestualmente. Este condicionamiento está presente en el nivel en el cual el niño quiere ser reconocido como objeto del deseo del otro. Siente placer cuando responde al deseo del educador y tristeza cuando no responde a este deseo. El niño vive las prohibiciones impuestas como un rechazo, para eliminar este rechazo se prohíbe a si mismo ese acto condenado, incluso el propio deseo, surgiendo así la culpabilidad del deseo. Cuando surge el deseo, inmediatamente surge la culpabilidad y es esto lo que no nos permite expresarnos de forma espontánea y libre. Por tanto debemos eliminar el enjuiciamiento, proceso que se debe realizar de forma progresiva pues el juicio positivo del otro da seguridad. Hay que liberar al niño para que asuma su libertad y esto requiere mucho tiempo.
REGRESIÓN

Búsqueda de la ausencia. Pulsión y angustia de muerte El niño ante los obstáculos a los que se debe enfrentar puede experimentar un deseo de desaparición, de retorno a la seguridad afectiva. Él no busca reafirmar su presencia, al contrario prefiere sentirse ausente ante las dificultades que se le presentan. Esto lo puede expresar simbólicamente mediante la pasividad, pereza, inatención, etc... El niño se refugia tras personajes o actitudes inventadas, nada espontáneas y que son realizadas para no tener que ser enjuiciado. Junto con este deseo de desaparecer existe un miedo a la inexistencia. Se van a dar ambos deseos, lo que no va a permitir la plena expresión de ambos, por tanto debemos procurar la expresión separada de cada uno. La ausencia puede ser expresada en el niño mediante desapariciones en las que él se acurruca en su escondite, se cubre con un pañuelo, etc... Todo esto lo realiza espontáneamente, por ello este medio de expresión debe ser permitido y favorecido por el maestro mediante algunas sugestiones. También pueden esconderse unos a otros, apareciendo situaciones que simbolizan ritos o danzas en las que el individuo acepta su propia muerte, para luego poder resucitar, incitando en los demás diversas emociones y experiencias. En realidad se trata de un juego en el que el niño juega con la muerte y en general con las cosas que le provocan. Es una manera de dominar estos miedos mediante situaciones vividas de forma alegre.
LA DESAPARICION DEL OTRO

La agresión contra el padre. L posibilidad de ser objeto del deseo de otro sólo tiene significado si el otro existe. Así que existe un miedo a la muerte del otro. Por el contrario también se desea la desaparición de éste, pues limita nuestra acción. Si nos limitamos a ser objetos del deseo del otro, somos nosotros los que desaparecemos como sujeto. Existe por tanto la ambivalencia de estos dos deseos. Esta situación se vive durante el complejo de Edipo, el padre puede hacer desaparecer al niño del deseo de la madre, pero su muerte representa la desaparición del orden, la ley, etc. El desorden crea inseguridad en el niño, por lo tanto va a depender también del padre, va a oscilar entre las dos figuras parentales. Para conseguir su autonomía respecto a estas dos personas, primero asumirá el papel del padre. Nosotros debemos posibilitar la creación de sus propias estructuras y des culpabilizar esa oposición al orden en favor de su creatividad. Esta agresividad contra el padre se puede simbolizar en la persona del maestro mediante diversos juegos. Incluso la muerte simbólica del maestro produce alegría y excitación en el grupo.
MUERTE Y RENACINIENTO

El tener libertad para llevar a cabo nuestros deseos nos sirve para prepararnos para otro contraste, no son una finalidad en sí mismos. La expresión de la destrucción, si es aceptada y vivida libremente, permite la aparición de la creación. Por ello no debemos limitarnos a ciertas estructuras que nos proporcionen seguridad, ya que no nos permiten evolucionar. Este proceso se debe vivir a nivel inconsciente, pues es ahí donde residen los miedos y prejuicios hacia ciertos conceptos. El niño ha de pasar por una serie de etapas que son dejadas en beneficio de otras. Esta evolución no debe acabar a la edad adulta porque esto supone la detención del desarrollo de nuestra personalidad. El concepto de la muerte tiene que ser vivida por el niño mediante la búsqueda de la ausencia a través de la inmovilidad, silencio y oscuridad. Este concepto debe ser aceptado para poder vivir después el renacimiento, que lo podemos vivir de dos formas: - Por oposición violenta, originándose una explosión vital, y con ella el trauma del nacimiento. - Progresivamente, es decir, tomando poco a poco conciencia de nuestra presencia.
CREACION Y EVOLUCION DE LAS ESTRUCTURAS

En nuestra sociedad nos vemos sometidos a una rápida evolución que nos hace estar inmersos constantemente en un estado de desestructuración que nos produce angustia. Ante este estado hay tres actitudes posibles. - Rechazo al cambio, aceptación del orden establecido y renuncia a la iniciativa y a las responsabilidades. - Rebelión, consistente en desatar la violencia y agresividad contenidas, sin intenciones o planes para una reconstrucción. - Marginación, que esconde una añoranza o deseo regresivo. Si nos adaptamos a la dinámica normal que sigue un niño en su pensamiento, nos alejamos de la pedagogía, que no coincide con nuestras intenciones. Se trata de buscar una relación constante entre el pensamiento del niño y el del maestro. Esta relación recíproca hace necesaria una comunicación profunda y auténtica, sólo conseguida con una necesaria disponibilidad del docente y del niño.
DE LA AGRESIVIDAD AL ACUERDO
La agresividad es la consecuencia directa de la oposición entre el deseo de afirmación por medio de la acción y los obstáculos que frenan ese deseo. Los obstáculos exteriores al sujeto son fácilmente superables, mientras que aquellas prohibiciones internas del individuo son más difíciles de superar. La superación es mediante la transgresión, acto culpabilizado y auto agresivo, que inhibe la posibilidad de afirmación. Esta situación provoca actitudes de abandono, desinterés, pereza, inhibición del gesto, alteraciones del lenguaje, etc... Para evitar estas actitudes debemos dirigir esta agresividad hacia formas que puedan ser aceptadas.
LA AGRESIVIDAD ACEPTADA: MEDIO DE RELACIÓN 

La agresividad se puede entender como un medio de comunicación con el otro. En ocasiones una agresión puede entenderse como una demanda de relación. Esto debe aceptarse y a partir de ahí desarrollar nuevos medios de relación. Si prohibimos esta actitud estaremos reforzándola, pero por otro lado si no respondemos a esta agresión, aumentará la agresividad. Lo más adecuado es des culpabilizar esa agresividad, provocando situaciones donde se pueda vivir simbólicamente esta violencia mediante juegos. A través de propuestas podemos hacer que estas agresiones se conviertan en gestos de agresión, lanzamientos,... Debemos ayudarnos de la agresividad para adquirir ciertas capacidades y destrezas. Así conseguiremos cierto dominio de la agresividad, pudiendo entonces adaptarse al otro, conociendo sus propios límites.
LIBERTAD DE EXPRESIÓN: El mayor deseo del niño es ser libre en sus actos, es decir, no ser juzgado ni sometido a los deseos de nadie. La labor del educador debe ser la de proponer situaciones, que le faciliten al niño la búsqueda la investigación y el descubrimiento, que dará origen a nuevos aprendizajes. Así el niño se expresará de forma auténtica y espontánea... es libre al mismo tiempo que trabaja y crea.
LA BÚSQUEDA DEL ACUERDO
Una vez superada la agresividad inicial del niño se puede intentar buscar el acuerdo. Éste se ha preparado de dos formas:
- Por la evolución de su relación agresiva con el otro.
- Por la búsqueda de acuerdos tónicos, es decir, partiendo de actitudes agresivas llegamos al acuerdo. Estas formas de acuerdo pueden evolucionar de forma que no se limite el gesto del otro, sino que se complemente. El acuerdo de cooperación está basado en la espontaneidad, de forma que la relación es libre y directa. Mediante la comunicación libre el niño debe trabajar en grupo, este trabajo es la base para una buena actuación en el nivel intelectual. Estas situaciones, en ningún momento deben ser impuestas, sino que deben ser deseadas por el niño.
SOCIALIZACIÓN 

El niño en el proceso hacia el acuerdo va a socializarse. Esta socialización es un proceso que va a seguir una evolución. Trataremos de favorecer las asociaciones iniciales para que se dé el placer del acuerdo. Estas primeras relaciones suelen desfavorecen el acuerdo en otras situaciones pero aun así debe ser permitido y después hacerlo evolucionar. El niño aprende a cooperar con los demás a repartirse el trabajo y a organizarse, haciendo de este grupo un equipo eficiente.
HACIA LA EXPRESIÓN ABSTRACTA 

El niño se autoafirma a través de su experiencia motriz y ésta será sustituida por la expresión abstracta, en la cual se podrán reflejar nuevos conflictos. Al expresarnos de distintas formas lo que hacemos es afirmar nuestra presencia. Al afirmar nuestra presencia pueden aparecer nuevos conflictos y miedos. De ahí que exista un miedo a expresarnos, al juicio del adulto, por lo que nos refugiamos en los pensamientos estereotipados. Debemos permitir al niño una investigación y búsqueda personal, que intente cosas sin ser sancionado, respetar su opinión y liberar su modo de expresión tanto motriz como abstracta.
LA HUELLA Y EL DESEO DE SOBREVIVIR, DE LA CREATIVIDAD A LA CREACIÓN. 

La creatividad la buscamos en la actividad motriz. En ocasiones esta búsqueda se para y se inmoviliza buscando una estructura, algo que perdure en el tiempo. Aquí es donde aparece la noción del tiempo abstracto, tiempo en sentido inverso a la acción, hace del futuro un pasado. La creación de una estructura permanente ayuda a superar la angustia de que es objeto el niño, ya que toda actividad motriz que él protagoniza no tiene permanencia.
HACIA LA EXPRESIÓN PLÁSTICA. 

El niño desde muy pequeño se da cuenta de que con su acción puede modificar la estructura del espacio. Al principio esta modificación se producirá sobre materias maleables y surgirá por casualidad. A medida que esta interacción se haga intencional irá apareciendo el modelado junto con una incesante búsqueda de ideas que pueden originar una forma final. Este modelado se puede empezar a abordar a través de cuerdas en el suelo, más adelante con la línea de nuestro cuerpo. También mediante superficies (como pañuelos y sabanas) con las que podemos envolver los cuerpos y recubrirlos buscando nuevas formas de expresión a través de estas construcciones. A través de estas construcciones el niño experimenta diversas estructuras que son propensas a organizarse atendiendo a nociones matemáticas. Los maestros no deben poner barreras al niño a la hora de expresarse gráficamente, debemos cederle el mayor espacio en el cual pueda desarrollar su capacidad expresiva y evolucionar de ahí hacia la concentración del gesto.
HACIA LA EXPRESIÓN SONORA 

Un modo de expresión es el ruido, que lo podemos encuadrar dentro de los gestos. Si lo que queremos dominar es el gesto, debemos saber dominar el ruido. Para llegar a un dominio de éste, es necesario un desarrollo psicológico adecuado. Primeramente que debemos hacer es liberar la expresión sonora, para ello debemos partir de los gustos del niño, de su deseo de auto afirmación en el espacio. Este deseo normalmente está muy reprimido por la oposición de los demás y la culpabilidad de hacer ruido. Así inhiben este modo de expresión. Si queremos dominar el ruido, es necesario liberarlo, permitir la explosión de éste a través del juego y el alboroto. La expresión sonora se puede dar por la expresión vocal o por el sonido a través de los objetos. Éste último modo de expresión está menos afectado por la inhibición. Al expresarnos mediante instrumentos descargamos toda nuestra agresividad, intentamos imponer nuestro ruido sobre el de los demás. Esto debe ser permitido, para que evolucione hacia una calma general. El grito también es un modo de expresión sonora y lo podemos transmitir en el espacio con dos intenciones:
- Ser reconocido como objeto, forma de llamada.
- Deseo de ser sujeto, forma de afirmación. El grito no se da de forma aislada, siempre va unido al gesto. Al proponer el grito en las sesiones, podemos ver la alegría que éste produce en los niños. Podemos combinarlo con diferentes propuestas, de modo que se realicen sin esfuerzo aparente. El lenguaje también permite gran variedad en su aspecto fónico, ya que permite expresar diversas emociones o mensajes, según el tono o el afecto que se quiere expresar. Todo mensaje encierra elementos extra verbales, que dan una significación a nivel afectivo y emocional. Por eso el bebé es sensible al lenguaje de la madre sin llegar a entenderlo todavía, sin estos elementos al lenguaje le falta algo esencial.
HACIA LA EXPRESIÓN RACIONAL 

Ahora nos queda estudiar el paso del símbolo al signo, la manera de adquirir un código social, el lenguaje en todas sus variedades en las cuales se basa el pensamiento racional. • Hacia el lenguaje verbal El lenguaje del niño está presente en todas las etapas de su desarrollo, él lo utiliza y va comprendiendo poco a poco su significado. El niño debe aprender a expresarse y mediante este proceso va a tener una actitud de sujeto, la cual no es favorecida en la escuela. Es el profesor el que se intenta hacer comprender dando un papel secundario al alumno, un papel de objeto. Esta utilización del lenguaje debe ser invertida, de modo que el niño sea comprendido por los demás, al igual que ocurre en la reflexión final de nuestras sesiones. El acto de hablar le sirve al niño para reafirmar su presencia, al igual que hacía mediante el movimiento, sin embargo esta forma de auto afirmarse esta culpabilizada. El maestro en la reflexión final se debe limitar a escuchar, responder y hacer preguntas, en ningún momento debe ser censor, puede aportar o proponer palabras y expresiones sin enjuiciar las fórmulas de expresión de los demás.
HACIA LA MATEMEMATICA 

El orden y la estructura surgen a través del gesto, y gracias a éste organizamos los objetos y más tarde organizamos también nuestros cuerpos asociándolos a estas estructuras. El niño realiza esto por puro placer. Este placer evolucionará hasta que la estructura por si misma sea interesante para el niño. Los niños desde pequeños son capaces de crear estructuras simétricas, sin darse cuenta ni mostrar interés. Son actividades vivenciadas por el niño en otros niveles, que al darse en otras situaciones o al emplear distintos objetos hace que surja un interés por ciertas nociones, ya matematizables. Para que exista un interés por el lenguaje matemático es necesario que la vivencia anterior haya sido rica, que se haya despertado la creatividad del niño, en sus diferentes planos. Después de esto el niño debe ser dejado en libertad, que busque diversas formas de organizar y ordenar lo que le rodea. Gracias a estas experiencias el niño aprende a manejar diversas nociones matemáticas. El educador en esta situación debe conocer la evolución del niño. Proponerle diferentes experiencias en su búsqueda, basada en el deseo. Ayudar al niño cuando sustituye la expresión motriz, sonora, mediante objetos,... por la expresión abstracta, proponiéndole modos de “expresión codificada”.


REPENSAR LA EDUCACIÓN 
Actualmente en la enseñanza atiende más al plano consciente que al inconsciente, el cuál en numerosas ocasiones está implicado en los procesos de enseñanza de diversos conocimientos y habilidades. En la adquisición de nuevos modelos es cuando se produce un escape momentáneo de creatividad, hasta que el profesor restablece una situación fija y programada del modelo. Simultáneamente se produce un proceso de “formación del individuo social”, tiene lugar en dos niveles:


- Nivel consciente de la transmisión, se intenta transmitir un código moral conscientemente. La transmisión es poco eficaz.

- Nivel del condicionamiento a un cierto estado de ser, determinado por todo el comportamiento del educador y el medio. Educa en mayor medida el comportamiento del educador que lo pueda saber.
En la escuela se limita la libertad del niño, estando sumiso a los deseos del docente, se inhibe la relación con los demás, y sus posibilidades de comunicación se pierden. Más tarde se quiere liberar al niño, darle una autonomía para la cual no ha sido preparado y se produce una mayor desestructuración en el niño. La libertad de pensamiento y expresión deben tener una posibilidad de acción en la realidad, el poder crear, decidir, etc. Para esta aplicación es necesario una preparación desde la niñez, pues sino la libertad se torna en anarquía, hasta llegar a un renacimiento de la necesidad del padre, ante este caos. La educación debe dar prioridad al ser y no al tener, en este contexto debemos fijarnos más en el proceso de desarrollo de la persona que en la transmisión de conocimientos, establecer una relación con el niño, a través de la cual evolucione su personalidad. La reforma de la escuela pasa por la formación del profesor, para un mejor conocimiento del niño. La evolución de los alumnos es individual, cosa que puede angustiar al maestro, junto con la inseguridad que produce esta libertad y autonomía dadas al alumno. Si permitimos al niño evolucionar, éste creará sus mecanismos de razonamiento y pensamiento y los utilizará cuando sienta esa necesidad.
SIMBOLOGÍA DE LA ACCIÓN: 

Para llegar al inconsciente, nos servimos de la acción, prescindiendo del lenguaje verbal. 
Nos ayudamos de nuestro cuerpo y entramos en contacto con el espacio y los objetos, que nos hace entrar en un nivel inconsciente. 
Mediante el movimiento expresamos nuestras tensiones emocionales, damos rienda suelta a la autenticidad de la persona, a expresar sus deseos. 
Mediante esta vivencia nuestras tensiones se resuelven sin explicación verbal. Esta vivencia a nivel de grupo, da cierta cohesión lo que permite la colaboración y cooperación, esenciales para una vida en sociedad. 
Esta actitud es característica de la naturaleza humana, se encuentra dentro de todos, debajo de nuestras diferencias culturales, raciales, de género o ideología. El lenguaje o simbolismo de la acción es el más primitivo de todos los modos de comunicación.

domingo, 8 de junio de 2014

El Pedagogo es el Viaje :Presentación en el Segundo Seminario de Intelectuales Indianistas, Jujuy 2014


Experiencia Social del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica N° 89 Doctor René Favaloro, en Seclantas, Molinos y Valle de Luracatao, Salta.
En el marco del Proyecto de Mejora Institucional, en articulación con la Agencia de INTA, Seclantas y la CUM, Comunidades Unidas de Molinos.

domingo, 20 de abril de 2014

MoVerse en Libertad !!! Emmi Pikler

Breve biografía:

Emmi Pikler nació en 1902 y murió en 1984 en Hungría. Después de sus estudios de medicina en Viena, se dedicó especialmente a la pediatría, siendo años más tarde una de las dirigentes del Instituto metodológico de educación y cuidados de la primera infancia de Budapest.  Desde 1946 hasta 1979 se encargó de la dirección del Instituto de Educación y cuidados de la primera infancia de Budapest, fundado para bebés que precisaban cuidados prolongados fuera de su familia. 
Los comienzos profesionales de Emmi Pikler habían sido en el ejercicio de su profesión de pediatra de familia. Ayudaba a los padres a la observación de su bebé para que ellos mismos descubrieran la importancia de tener confianza en la capacidad de desarrollo del niño. Juntamente con ellos razonaba la creación de las condiciones materiales y emocionales más adecuadas para que las actividades del niño fueran más ricas, sin necesidad de intervenir directamente en su juego ni en su acción. Establecía con los padres el ritmo de alimentación y de sueño más adecuado al niño y aseguraba que los momentos de cambio de pañales, higiene, vestido y comida, fueran ocasiones tranquilas y de relación placentera entre padres e hijo, estando siempre atentos a las reacciones del niño y favoreciendo su participación en cada una de estas actividades. Estos mismosprincipios fueron trasladados al instituto Lóczy y desarrollados ampliamente a lo largo de su trayectoria.
Pickler ideó un sistema educativo basado en el respeto total del niño, en el cual el adulto adoptará una actitud basada en la "no" intervención en su desarrollo y en la inducción del niño a una actividad autónoma.  

Una de las cuestiones más relevantes para ella ha sido que el desarrollo motórico del bebé es naturalmente espontáneo y que si se les proporcionan unas determinadas condiciones alcanzarían por sí mismos un desarrollo correcto. El adulto no debe enseñar movimientos ni ayudará a realizarlos, los niños se mueven por iniciativa propia y personal, en resumen, un movimiento libre. 


Pikler fue una pionera en el cuidado y educación de los bebés y niños pequeños en los orfanatos de su país. Abogó para que los infantes se dan nuestro más alto respeto se centra en el establecimiento de auténticas relaciones de confianza entre el adulto y el niño. Su enfoque pacífico insta a los profesionales de la niñez temprana a bebés y niños pequeños consideran como individuos competentes, confiables y únicos que se centran, auto-iniciación y comprometidos, con recursos, seguros, cooperativas y curioso (Gerber, 1984). Ella utiliza el descriptor "tranquilo" porque cree que es necesario crear un ambiente seguro, tranquilo, a reducir la velocidad, poner atención y permita que los niños se muevan y jugar a su manera. Por desgracia, porque este trabajo se llevó a cabo en la era comunista Hungría, cuando la comunicación con el oeste era muy limitada. Cuando Emmi Pikler murió en 1984, el instituto comenzó y corrió con dedicación para algunos treinta y ocho años recibió el nombre de Emmi Pikler Instituto Nacional Metodológica para viveros residenciales y se refiere a menudo como el Instituto Pikler.
Según esta pediatra, las fases del desarrollo motor del niño las marca su propio desarrollo y el adulto no deberá intervenir para que no sea perjudicial. El hábito de ayudar a los niños a adoptar determinadas posturas, posiciones o actitudes no es beneficioso para ellos. 
Los principios del desarrollo del bebé se encuentra dominado por la motricidad. Los movimientos son las manifestaciones más observadas. Todos ellos presentan significados, los movimientos de succión, respiración, etc. Todos los movimientos que el niño realiza los hace cara al entorno que lo rodea.
Pikler se dedica más a fondo en el estudio del desarrollo de esta serie de movimientos posturales. El desarrollo motor de los niños se realiza de una forma espontánea mediante su actividad autónoma de cada día en función de su maduración orgánica. La ayuda que el adulto aporte al niño será indirecta, es decir, aportará lo necesario para que el ambiente en el cual el niño se mueva este adecuado a sus necesidades.

Emmi Pikler concibió una nueva forma de ver el niño pequeño. Para ella el bebé es un ser capaz de desarrollarse de forma autónoma. Las diferentes fases del desarrollo motor se dan cuando el bebé está preparado para ello, sin la ayuda del adulto. Éste se convierte en mero observador de las actividades del niño, mostrándola su apoyo y cariño en momentos especiales, como en los cuidados cotidianos. 



Trabajo Práctico: 
1.- leer el articulo y ver críticamente el vídeo.
2.- enunciar los aspectos relevantes que diferencian la concepción de la Doctora Emmi Pikler,  "MoVerse en Libertad" a diferencia de otras formas de estimulación Infantil.
3.- a partir de lo analizado, defina la actividad motora espontánea. 
4.- dejar el trabajo, como comentario en el articulo del blog, colocando nombre apellido del o los integrantes del grupo.

viernes, 20 de septiembre de 2013

sábado, 18 de agosto de 2012

Teoría y Desarrollo del Juego.

Extraído del Sitio Psicología Online.

INTRODUCCIÓN
Podríamos considerar que el juego es más antiguo que la cultura, puesto que ésta lleva implícito la creación de una sociedad humana y, sin embargo, los animales, sobre todo los mamíferos, han jugado desde el principio de su existencia.

La experiencia y la observación de niños en edades preescolares nos indican que los juegos inciden de manera muy positiva en el desarrollo de la psicomotricidad, dan información acerca del mundo exterior (cómo son las cosas, cómo se hacen, …), fomentan la génesis intelectual y ayudan al descubrimiento del sí mismo. Por tanto, no es sorprendente que el juego se considere durante ésta época como una actividad equivalente al trabajo de los adultos (Garvey). El juego supone un medio esencial de interacción con los iguales y, sobre todo, provoca el descubrimiento de nuevos sentimientos, sensaciones, emociones y deseos que van a estar presentes en muchos momentos del ciclo vital.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS COMUNES DE LO QUE SE DENOMINA JUEGO

“Una de las características del juego es que se puede perder; sin esa posibilidad el juego no cumpliría la función que esperamos de él, sería un simulacro de emoción con final asegurado. El juego interesa porque está igualmente abierto a la victoria y a la derrota” (Innerarity).

Innerarity es un gran filósofo actual que defiende que “la gracia” del juego radica en que no es una afectividad fácilmente previsible. La sensación de inseguridad es lo que explica la pasión por los juegos de azar y las apuestas típicas del homo ludens. Es por lo que manifiesta que para que la vida no sea ni agotadora (por el riesgo) ni aburrida (por la seguridad), el ser humano debe encontrar un equilibrio entre las zonas de seguridad y de riesgo (el juego).

Todavía no se ha logrado un consenso en definir y acotar las características del juego. Sin embargo, y siguiendo a Garvey y a Linaza, cualquier persona dedicada a la psicología infantil aceptaría el siguiente inventario:
  • El juego supone una actividad y un estado que sólo se puede definir desde el propio sujeto implicado en éste. Probablemente esta característica es de las mas importantes a la hora de definir el juego. Esta afirmación implica que el juego es una manera de interactuar con la realidad (física y social) que viene determinado por los factores internos de la persona que juega, y no por los de la realidad externa. Por tanto, la motivación intrínseca del niño, adolescente o adulto en cuestión supone una de las características fundamentales del juego.
  • El juego es placentero, divertido. Desde los planteamientos freudianos se defiende que los símbolos que se expresan en el juego poseen una función similar a la que tienen los sueños de los adultos en relación con los deseos inconscientes. Este carácter gratificador, placentero y de satisfacción de deseos inmediatos en el juego también es admitido por Piaget y Vygotsky. De hecho, Vygotsky considera que el deseo de saber y de dominar los objetos de la realidad circundante es lo que impulsa al juego de representación.
  • En el juego existe un predominio de los medios sobre los fines. Con otras palabras podríamos decir que en la vida diaria la mayor parte de actividades que se llevan a cabo constituyen un medio para lograr una meta determinada, mientras que el juego supone un fin en sí mismo: la acción lúdica produce satisfacción al ejecutarla.
  • El juego es una actividad espontanea y libre que no puede ser impuesta en ningún momento. Supone una acción voluntaria, elegida libremente por el que la practica.
  • El juego es de carácter simbólico; es decir, siempre implica la representación de algo. La relación del símbolo con lo que representa no se debe considerar de manera estricta; en términos lacanianos podríamos decir que se rechaza atribuir a un significante una relación fija con un significado.
  • El juego posee ciertas conexiones sistemáticas con lo que no es juego. Esta es la característica mas enigmática que hace que los psicólogos evolutivos centren parte de su interés en analizar las situaciones y la evolución del juego. El hecho de que el juego se vincule con el aprendizaje del lenguaje, la creatividad, la solución de problemas, la interacción entre iguales y otros muchos más procesos cognitivos, sociales y emocionales hace que la investigación psicológica haga hincapié en analizar dichos vínculos.
  • El juego puede ser utilizado como instrumento de la terapia infantil analítica. Así, Melanie Klein es la creadora de la técnica del juego en la que el niño puede usar libremente los juguetes que hay en la sal de terapia. En esta situación, el analista puede acceder a las fantasías inconscientes del niño a través de sus acciones con los juguetes. Desde este punto de vista, se puede considerar que el juego sustituye a la asociación libre; método que caracteriza el análisis del adulto.
  • Finalmente, y siguiendo muy de cerca la teoría sociocultural de Vygotsky y Elkonin, podemos considerar el juego como una actividad básicamente social y emocional que tiene su origen en la acción espontanea del niño, pero que está orientada y dirigida culturalmente.

BREVES APUNTES ACERCA DE LA RISA Y LA SONRISA

La aparición de la risa y la sonrisa pueden constituir señales obvias (aunque no esenciales) de una actividad lúdica. Ambas expresiones revelan muchas similitudes con el desarrollo del juego (Garvey). En primer lugar, cuando el niño se va haciendo mas activo en las situaciones lúdicas, en la risa tanto como en el juego, el desarrollo del control voluntario se refleja en importantes cambios en relación al comportamiento. En segundo lugar, a medida que el niño se va desarrollando también se amplían las situaciones en las que se produce la risa, siendo esta cada vez mas variada e intelectualizada. Igualmente, el juego se expande cuando el niño va descubriendo nuevos ámbitos de experiencia. En tercer lugar, la risa y el juego se originan mas fácilmente en condiciones de bienestar. Por último, hay que destacar la influencia de factores ambientales, sociales e incluso culturales a la que están sometidos tanto la sonrisa como el juego.

Sin embargo, las situaciones de juego no siempre van acompañadas de una sonrisa y/o risa. De la misma manera, estos gestos no tienen porque implicar o predecir una orientación lúdica. Por tanto, en las situaciones comunicativas que mantienen los seres humanos, existen pocas relaciones simples y directas entre un gesto y su significado. Quizá, en las emociones simples podemos encontrar una expresión facial determinada para cada una de ellas. Sin embargo, las emociones complejas (p.e. orgullo, culpa o vergüenza) tienen un claro origen sociocultural por lo que su aparición como su significado dependen del grupo social en el que se halle inmerso el sujeto.

EVOLUCIÓN DE LOS JUEGOS INFANTILES

A pesar de las criticas que ha recibido desde distintos marcos teóricos, hemos optado por Piaget porque consideramos que es un clásico que ofrece una clasificación muy completa y una gran coherencia a la hora de explicar la génesis del juego infantil.

El ejercicio, el símbolo y la regla

Piaget manifiesta que existen tres tipos de estructuras que caracterizan los juegos infantiles y que suponen el criterio a la hora de clasificarlos: el ejercicio, el símbolo y la regla.

El juego de ejercicio es el primero en aparecer y abarca las actividades iniciales que el niño realiza con su cuerpo. Son los llamados juegos sensoriomotores que se caracterizan por la ausencia de símbolos y reglas y que en algunos aspectos se pueden considerar similares a la conducta animal.

El símbolo requiere la representación de un objeto ausente. Su función principal es la realización de deseos y la resolución de conflictos y esto supone un cambio cualitativo muy importante en comparación con el placer que produce el ejercicio sensoriomotor. Este juego no aparece en la conducta animal y en los niños aparece hacia los dos años aproximadamente.

La regla implica relaciones sociales y una regularidad pactada por el grupo cuya violación es considerada como una falta.

Piaget considera que los tres tipos de juego corresponden a las estructuras de la génesis de la inteligencia (sensoriomotora, representativa y reflexiva).

El juego de ejercicio o juego sensoriomotor

El niño desde que nace realiza de manera muy constante movimientos con su cuerpo que lo producen un gran placer. Igualmente, desde pequeño, intenta coger los objetos mas cercanos del mundo que le rodea. Entre los principales objetos por los que muestra un gran interés están los demás seres humanos con los que inicia los primeros juegos de interacción social. Al principio, el adulto es quien dirige el juego, pero en poco tiempo se invierten los papeles y es el niño el que sorprende al adulto participando un momento. Ya sea con objetos o con seres humanos el juego en este periodo discurre en el aquí y ahora.

Este juego predomina hasta el año y medio o dos años, que es cuando empieza a aparecer el juego simbólico.

El juego simbólico o de ficción

A partir de los dos años el niño empieza a ser capaz de representar objetos que no están presentes. Es la etapa del desarrollo del lenguaje que facilitará en gran medida la aparición de los juegos simbólicos. Predomina la actividad de fingir y el “como si”; es decir, los chavales en esta época de su vida se les puede ver jugar con una escoba como si fuera un caballo, dar piedras a una muñeca como si fuese comida, etc. lo importante a estas edades no son las acciones sobre los objetos, sino lo que unas y otros representan. Jugar a fingir permite a los niños separar el significado de la acción (Vygotsky). Los primeros juegos de ficción son individuales y si se reúnen varios niños en el mismo espacio físico lo que realmente sucede es el llamado “juego en paralelo” en el que cada jugador despliega su propia fantasía. Piaget nos dice que esta ausencia de colaboración es lo que hace que el juego simbólico lo defina como una actividad egocéntrica ya que está centrada en los propios deseos de cada niño.

El juego de reglas

Alrededor de la edad “mágica” de los siete años, el egocentrismo característico de edades anteriores empieza a disminuir y aparece lo que se denomina juego de reglas. Estos juegos pueden ser al aire libre, juegos de mesa, etc. que son muy aceptados por la casi totalidad de los adultos. El niño comienza a comprender que la regla no es una imposición externa y fija, sino que puede ser pactada por los jugadores intervinientes de la actividad lúdica en cuestión. Pero una vez acordadas, las reglas no se pueden infringir ya que equivaldría a arrebatar la ilusión al juego. Finalmente, diremos que se caracteriza por tener un marcado origen cultural por lo que cada sociedad ha desarrollado sus propios juegos.

TEORÍAS SOBRE EL DESARROLLO DEL JUEGO

Examinaremos cinco de ellas que desde nuestro punto de vista siguen incidiendo de manera importante en la investigación actual.

La teoría del pre-ejercicio de Gross

Gross considera que el juego no es únicamente ejercicio sino pre-ejercicio, ya que contribuye al desarrollo de funciones cuya madurez se logra al final de la infancia. Supone una manera de practicar los instintos antes de que éstos estén totalmente desarrollados. En definitiva, Gross defiende que los seres humanos y el resto de los seres del reino animal juegan porque es adaptativo. Esta teoría puede ser considerada como precursora de los principios funcionalistas de la etología actual.

Las teorías psicoanalíticas

Las teorías psicoanalíticas suponen, en líneas muy generales, teorías de las emociones profundas por lo que sus hipótesis y explicaciones resultan muy complejas. Podríamos decir que a lo largo de la infancia ciertos deseos son reprimidos durante el proceso socializador y los psicoanalistas consideran el juego como una de las maneras de dar salida a los citados deseos reprimidos.

Freud

Freud, en Mas allá del principio del placer, vincula el comportamiento lúdico con la expresión de los instintos fundamentales que rigen el funcionamiento mental: el principio del placer –que representa la exigencia de las pulsiones de vida- o tendencia compulsiva hacia el gozo; y el principio de muerte –pulsión de muerte- que se contrapone a las pulsiones de vida y que tienden a la reducción completa de las tensiones. Las pulsiones de muerte se caracterizan porque, por un aparte, se dirigen hacia el interior y tienden a la autodestrucción y por otra, se manifiestan hacia el exterior de forma agresiva.

El padre del psicoanálisis al observar a un niño de año y medio en una situación de juego se dio cuenta de que el chaval manifestaba experiencias repetitivas que habían sido desagradables o traumáticas para él.

En el juego, el niño logra dominar los acontecimientos por los que pasa de ser un espectador pasivo a un actor que intenta controlar la realidad. Cuando un profesor pregunta en clase a un alumno y este no sabe contestar, produciéndole esto una sensación de ansiedad, es muy probable que dicho niño convierta el contenido de la situación en un juego. La explicación es bien sencilla: el niño disfruta viendo sufrir un amigo por la misma experiencia que él vivió en la realidad. De esta manera consigue dominar “la violenta impresión experimentada mas completamente de lo que le fue posible al recibirla”.

Estas características del juego suponen un excelente instrumento a la hora de diagnosticar y de llevar a cabo una terapia de los conflictos infantiles. Al igual que sucede en el sueño (función de la vida psíquica normal), el juego manifiesta fundamentalmente dos procesos: uno, la realización de deseos inconscientes reprimidos cuyo origen está en la propia sexualidad infantil; y dos, la angustia que produce las experiencias de la vida misma. Por tanto, mediante el juego el niño logra revivir experiencias angustiosas que hacen que se adapte mejor a la realidad porque consigue dominar aquellos acontecimientos que en su día le dominaron a él.

En definitiva, podríamos considerar al juego como catarsis, ya que trata de resolver o dominar las situaciones dificultosas con las que el niño se va encontrando en el día a día. Esta manera de enfocar el juego despierta un gran interés entre los psiquiatras y los psicólogos clínicos.

Winnicott

En los escritos y estudios psicoanalíticos se ha vinculado tradicionalmente el tema del juego con la masturbación y con distintas experiencias sensoriales. Pero Winnicott defiende que el juego se debe abordar como un tema por sí mismo, complementario del concepto de sublimación del instinto.

El juego no es una cuestión de realidad psíquica interna ni de realidad exterior. Entonces ¿dónde está el juego? Existe un rasgo especial que se distingue de las otras dos realidades y al que Winnicott llama experiencia cultural o juego. Esta “tercera área o zona mental” permite al niño entender las situaciones “como si” (mamá hace como si se fuera, pero no se va) y supone una zona que se encuentra fuera del niño, pero que no es el mundo real y exterior en el que vive. En este lugar se originan los fenómenos transicionales que mas tarde darán lugar al juego, de éste al juego compartido y de él a las experiencias culturales. En este contexto surge el concepto de objeto transaccional, que describe una tercera área de experiencia intermedia entre la pura subjetividad y la experiencia de relación con el otro. Por tanto, es algo interno y externo a la vez y puesto que supone un proceso fundamental de encuentro con la realidad en la infancia, jugará un papel importante en la vida adulta.

Por tanto, para Winnicott, la experiencia cultural supone un espacio potencial que existe entre el niño y el ambiente; lo mismo se puede decir en relación al juego que siempre está en el límite entre los subjetivo y lo objetivo. Este espacio potencial es un factor muy variable que varía de individuo en individuo y que depende fundamentalmente de la confianza que establezca el niño con la madre. Sin embargo, las otras dos realidades (la psíquica o la personal y el mundo real) son mas o menos constantes, ya que la primera está relativamente determinada por lo biológico y la segunda es de propiedad común. El reconocimiento de la existencia de esta zona es de gran utilidad para el analista ya que es el único lugar donde se puede originar el juego; la terapia debe ofrecer oportunidades para los impulsos creadores, motores y sensoriales que constituyen la malaria del juego.

De entre todas la teorías psicoanalíticas de interpretación del juego infantil, la teoría de Winnicott es la mas interesante porque aporta un modelo que intenta dar respuesta a los fenómenos interactivos que se producen en el juego teniendo en cuenta tanto los aspectos emocionales como cognitivos del desarrollo del juego infantil.

La teoría cognitiva de Piaget

Piaget relaciona las distintas etapas del juego infantil (ejercicio, simbólica y de regla) con las diferentes estructuras intelectuales o periodos por las que atraviesa la génesis de la inteligencia. De esta manera, el juego (al igual que los otros fenómenos analizados por Piaget o sus seguidores) sufre unas transformaciones similares a las que experimentan las estructuras intelectuales. En este sentido, una de las funciones del juego es consolidar las estructuras intelectuales a lo largo del proceso en el que se van adquiriendo.

A la actividad lúdica se le considera como una forma placentera de actuar sobre los objetos y sobre sus propias ideas; en este sentido, jugar es una manera de intentar entender y comprender el funcionamiento de las cosas y la realidad externa cuya exigencia de acomodación a ella acabaría por romper psicológicamente al niño. Desde este punto de vista, podríamos considerar que se asemeja en algunos aspectos a la teoría psicoanalítica.

Una de las criticas que se le ha hecho a Piaget es “su olvido” de la comunicación y, en concreto, de las relaciones entre iguales y el exceso de importancia que concede al egocentrismo.

La teoría sociohistórica de Vygotsky y Elkonin

Vygotsky defendió que la naturaleza social del juego simbólico es tremendamente importante para el desarrollo. Consideraba que las situaciones imaginarias creadas en el juego eran zonas de desarrollo próximo que operan como sistemas de apoyo mental. En definitiva, una guía del desarrollo del niño.

De acuerdo con Vygotsky, el origen del juego es la acción. Ahora bien, mientras que para Piaget la complejidad organizativa de las acciones que dan lugar al símbolo, para Vygotsky, el sentido social de las acciones es lo que caracteriza la actividad lúdica.

El juego nace de las necesidades y frustraciones del niño. Si el chaval lograra todos sus deseos de forma inmediata no tendría la “necesidad” de introducirse en actividades lúdicas. Hace falta que el niño tenga un cierto grado de conciencia de lo que no tiene para que sea capaz de entrar en una representación imaginaria que deforme la realidad para su bienestar psicológico. Sin embargo, no debemos confundir esta situación de deseo con el modelo psicoanalítico de la represión, ya que lo que resalta Vygotsky es que el deseo de saber es lo que impulsa al juego de representación.

Esta teoría de la escuela soviética nos permite comprender el papel de la cultura en la elaboración espontánea de conocimientos infantiles, abriéndonos de esta forma la posibilidad de hacer un uso educativo y adecuado del juego.

La teoría de Sutton-Smith

La teoría de la enculturación de Sutton-Smith y Robert defiende que cada cultura fomenta un tipo de juego para inculcar los valores predominantes de la comunidad en cuestión. Es una manera muy eficaz de asegurarse la transmisión de la ideología dominante de la sociedad.

EL JUEGO SIMBÓLICO EN NIÑOS CIEGOS

Según Rivière, las alteraciones del juego se relacionan, de forma sistemática, con perturbaciones de la competencia social y las pautas de interacción en todas las deficiencias. En líneas generales, se podría decir que las características del juego en los niños invidentes son las siguientes:
  • Tendencia a un juego repetitivo y simple, de carácter persistente.
  • Propensión a mantener un juego de roles caracterizado también por la simplicidad excesiva y la persistencia.
  • Ansiedad en el juego. La actividad lúdica requiere un cierto margen de seguridad, la carencia de visión hace mas difícil la comprobación de que existe ese margen de seguridad, por lo que produce ansiedad en el niño invidente.
  • Problemas para establecer los mecanismos simbólicos del juego: tanto en el plano de los significantes como en el de los significados.