LA ACTIVIDAD MOTRIZ ESPONTANEA :
A. Lapierre- B. Aucouturier
Editorial Científico-Médica
Barcelona
Obra sobre la importancia de una educación vivenciada y personal a través del cuerpo y del movimiento, desde los primeros momentos de la vida, escrita en colaboración por los dos nombres fundamentales de la psicomotricidad educativa, André Lapierre y Bernard Aucouturier.
Según los autores, en muchos casos se considera al niño un objeto, y no un sujeto que experimenta sus propios deseos y que en muchas ocasiones renuncia a ellos, de una forma inconsciente, porque tiene miedo a desaparecer en el deseo del otro, del adulto, de sus padres, más tarde de sus profesores, después de sus jefes, de su pareja… en una vida basada en complacer a los demás y no afirmarse nunca como sujeto. El niño así condicionado en sus afectos y en sus actos también puede revelarse contra esa tiranía ejercida por los adultos con, en la mayoría de los casos, la mejor intención, y se convierte en un niño y adulto “problemático”, porque la agresividad primaria que ha sacado y que es natural al ir encontrándose con obstáculos que se oponen a su deseo, en vez de ser canalizada de una forma adecuada y saludable ha sido culpabilizada. Es necesario aprender, a través de la propia vivencia y experiencia, y no a través de la prohibición y la imposición, que nuestros deseos en ocasiones se van a encontrar con obstáculos que nos van a impedir realizarlos, y la aceptación de esta realidad, la tolerancia a la frustración que nos ocasiona esta imposibilidad de realización de algo que deseamos, es también una actitud saludable.
Si favorecemos que el niño adquiera confianza y seguridad en sus capacidades y en sus logros porque tienen su origen en su propio deseo, en sus propios intereses; si sabe que tiene el afecto incondicional de sus figuras de apego (porque ese afecto no está condicionado a que el niño se adapte constantemente al deseo del adulto) podrá desarrollar todo su potencial y ser una persona responsable, autónoma y comprometida con su propia vida, y se relacionará de una forma saludable consigo mismo, con su entorno y con los demás.
La educación basada en la propia vivencia del niño persigue estos objetivos, favoreciendo una búsqueda personal de cada niño, que tiene así la oportunidad de experimentar el deseo, de tener unos objetivos propios y no impuestos. Cuando el niño experimenta el deseo actúa, se está afirmando como sujeto. Si el adulto no interviene relegando al niño a un papel pasivo (dándole todo hecho=objeto) ni culpabiliza ese deseo, sino que lo escucha y favorece dentro de unos límites razonables y aceptables (con esa experiencia que el niño va adquiriendo él mismo va a saber dónde están los límites propios y ajenos), esa acción pone al niño en situaciones diversas que tiene que afrontar para alcanzar su objetivo. Desarrolla así la perseverancia, el esfuerzo, conoce sus propios límites y aprende a respetar los límites que le pongan los demás. Si el adulto interviene constantemente con sus juicios el niño renuncia a su deseo o saca una agresividad destructiva. Si interviene con su “ayuda” cuando no es necesario el niño se hace pasivo y dependiente y será un adulto inmaduro.
CÓMO SURGE EL DESEO EN EL NIÑO
la necesidad de afirmarse como sujeto, ya no quiere ser objeto. A través de la exploración va descubriendo y conociendo su cuerpo, sus posibilidades y limitaciones, descubre los objetos y a los sujetos, descubre que puede coger cosas y lanzarlas invistiendo un espacio al que aún no puede acceder por si mismo. Más tarde descubre que puede desplazarse por el espacio, alejándose de la figura de apego. Cuando el niño empieza a alejarse y cuando del espacio horizontal va pasando al vertical, hay un sentimiento de inseguridad pero también experimenta el placer de la liberación, de liberarse de lo seguro, de ser capaz por sus propios medios de hacer todas esas cosas, y adquiere una gran confianza y seguridad en si mismo. También va conquistando el espacio sonoro a través del grito, del ruido, de los sonidos propios y de los objetos. Hay que dejar que los niños tengan esas experiencias todo el tiempo que necesiten y deseen, porque van logrando toda una serie de conquistas personales que tienen una enorme importancia para su vida futura. Si el niño tiene que renunciar a todas esas vivencias experimenta una enorme angustia, pero al mismo tiempo vive la angustia de que no renunciar va a suponer desaparecer en el deseo del adulto, por lo que se da un conflicto muy fuerte que desemboca en la resignación (que es agresividad hacia uno mismo) o en la agresividad destructiva (deseo de que las figuras de autoridad desaparezcan)
La psicomotricidad educativa favorece que el niño (y también los adultos) a través del movimiento libre, de la expresión libre de todas sus pulsiones, de la desculpabilización de su deseo y de sus iniciativas, de la aceptación de la agresividad primaria… desarrollando diferentes dinámicas y encuentros con uno mismo y con el otro, resuelva esos conflictos que le bloquean y le impiden un desarrollo pleno.
De si el niño ha podido experimentar todas sus pulsiones en un terreno inconsciente va a depender su posterior desarrollo consciente, la aparición del pensamiento abstracto. Pero la adquisición de estos nuevos conocimientos también debe darse desde el deseo, desde el interés personal de cada niño y no desde la imposición y la rigidez. Por eso dicen los autores que es necesario repensar la escuela, debate que sigue vigente en la actualidad…
EVOLUCIÓN DE LA PRÁCTICA PEDAGÓGICA
La práctica pedagógica es un proceso
de búsqueda constante que está abierta a nuestro propio estudio, a la
creatividad de los niños y de los propios docentes, que pueden proponer nuevos
modos de búsqueda a los niños para conocer mejor sus preferencias e intereses.
Esta búsqueda constante provoca una necesaria evolución. Esta evolución se ha
dado a partir de dos aspectos:
• El abandono de una actividad
programada por el profesor, en favor de la actividad espontánea, la cual debe
ser analizada por el docente para después orientarla hacia unos propósitos.
• Bajo toda actividad espontánea hay
una estructura simbólica, alcanzándose con esta actividad niveles emocionales y
afectivos muy profundos.
LA ACTIVIDAD MOTRIZ ESPONTÁNEA
Con la actividad espontánea se
quiere dar libertad a la creatividad, libertad a los diferentes modos de
expresión, para que se dé una comunicación totalmente libre. Con esta actividad
espontánea se analizan las diversas situaciones surgidas de modo que sirvan al
docente para conocer las necesidades, gustos y motivaciones del grupo. Esta
libertad ofrecida es aparente, aunque el docente no intervenga en las sesiones
pareciendo ausente, él está presente no sólo bajo la forma de su persona sino
también en la situación ofrecida, ya que ha sido él el que ha dispuesto todo
para los niños, de modo que espera algo de ellos. Esto se traduce en los niños
en un sentimiento de obligación, de tener que hacer algo y que sea del agrado
del profesor. Éste al no criticar nada de lo sucedido en la sesión, produce en
los individuos una gran inseguridad, producto de una libertad para la cual el
niño no está preparado. Se van a producir diversas actitudes, defensa, refugio,
huida, para que este sentimiento de inseguridad desaparezca.
El papel del
profesor es muy importante, la actitud que tenga en las sesiones va a ser
fundamental para que el niño pueda dar el salto hacia la autonomía y libertad.
Su comportamiento, actitud e intervención en las sesiones deben ser modificados
poco a poco hasta que su figura no sea necesaria, alcanzando entonces el niño
total independencia. En esta progresión el docente debe variar los llamados
controles pedagógicos:
DE LIBERTAD NO DIRECTIVA
a
primera debe ir asumiendo mayor parte de protagonismo en las sesiones, a medida
que éstas se van haciendo más ricas.
DE IMPLICANCIA Y RETIRO
el
docente debe alejarse del grupo progresivamente en función del grado de
autonomía asumido por el grupo.
DE LA SEGURIDAD Y LA INSEGURIDAD
Es
necesario llevar al niño desde la seguridad que produce el profesor hacia la
inseguridad, consecuencia directa de la autonomía otorgada. Como se ha
comentado previamente, la libertad impuesta al niño le da gran inseguridad. De
este modo van a aparecer ciertos comportamientos con la función de restablecer
un estado de seguridad. Estos comportamientos son muy diversos y reciben el
nombre de fugas o refugios. La inhibición; en ocasiones el niño responde a la
inseguridad mediante un bloqueo tanto de la acción como de la imaginación, de
modo que no puede ni expresarse ni ser juzgado por los demás.
Este bloqueo será posteriormente
sustituido por otro tipo de refugio. La agitación; el niño se esconde bajo una
actitud de risa o indiferencia, pero se demuestra una dificultad a la hora de
expresarse. Aparece el juego artificial y forzado como modo de refugiarnos y de
no expresarnos auténticamente. En todas estas actitudes el profesor no debe intervenir,
de modo que se vayan sustituyendo unos refugios por otros. Los estereotipos
aprendidos; una acción que da seguridad es ocultarse bajo una acción o
actividad aprendida o dominada. El grupo; al estar inmerso dentro de un grupo
uno tiene gran seguridad El individuo pierde su autonomía en favor del grupo,
que bajo la figura de un líder organiza actividades que dan seguridad a los
componentes del mismo. Este nivel se alarga según el repertorio de juegos del
grupo. El maestro debe actuar sólo cuando esta situación sea persistente,
dividiendo el grupo, cambiando los materiales, etc... Cuando se han agotado
todos los juegos conocidos por el grupo, los niños emprenden actividades más
espontáneas y de forma más independiente. En este orden de situaciones expuesto
hay saltos y gran variedad de situaciones que dependen de muchos factores. En
estas situaciones es donde nace la conciencia individual y la conciencia
colectiva, al beneficiar al grupo con nuestras propias experiencias. También se
produce una evolución de la relación con el objeto. Al principio se utilizan
los objetos moviéndolos, son como una parte de nosotros y nos movemos con ellos
al darnos seguridad. El objeto nos ayuda a movernos y a ocupar el espacio de
forma indeterminada, llegando a ocupar al final los espacios más comprometidos.
Esta ocupación del espacio significa el ser aceptado en el territorio de los
demás y también aceptar a los compañeros en tu propio espacio.
PULSIONES PRIMITIVAS Y CONTRASTES
FUNDAMENTALES
Otro punto a desarrollar es la búsqueda
y desarrollo de la relación existente entre las diversas nociones racionales y
su vivencia afectiva, incluyendo además ciertas pulsiones primitivas. A la hora
de vivenciar ciertas nociones es muy difícil hacerlo de forma espontánea y
creativa, ya que son nociones de intensidad, grandeza, velocidad, dirección,
etc. Cualquier vivencia de este tipo se produce generalmente de forma
artificial, por lo que normalmente se desarrollan las facetas más racionales.
Para vivenciar esas nociones de forma más espontánea y creativa, debemos dar
más importancia al aspecto simbólico y relacional; no hacer desaparecer el
nivel racional sino emplear la carga afectiva y simbólica de cada noción que ha
estado oculta. Al vivenciar estas nociones en un nivel afectivo, llegan a
asimilarse y organizarse de una mejor manera dentro del individuo.
Los niños van a buscar esa vivencia
emocional en situaciones y acciones espontáneas caracterizadas por un interés
en vivenciar su cuerpo en relación con el exterior. Este es el punto de partida
para ir avanzando hacia placeres menos primitivos y para integrar de forma más
eficaz los conocimientos. No se puede anticipar la asimilación de estos
conocimientos a la vivencia de los mismos. Esta primera fase es la
verdaderamente importante, la racionalización es un proceso posterior que se
produce rápidamente. En las situaciones en las que el educador intenta
modificar gestos, provoca variaciones tanto en el plano racional como en el
relacional, de modo que al introducir variaciones en nuestro modo de
expresarnos estamos buscando nuevas formas de creatividad. En la vivencia de
estos contrastes encontraremos por un lado la inmovilidad vivenciada,
representada normalmente mediante un repliegue de sí mismo, y por otro lado el
alboroto, movimiento, alegría, etc... Dentro de la inmovilidad podemos
distinguir la inmovilidad de reposo y la de contracción, que nos expresará una
forma de vida latente. Mediante estos contrastes vamos a descubrir las nociones
de acuerdo y desacuerdo, la armonía o el orden con el otro o con un objeto
significa acuerdo, mientras que la discordancia expresa el desacuerdo.
PERSPECTIVAS DE UNA EDUCACIÓN
VIVENCIADA
Hoy en día se admite poca actividad
emocional en la escuela. El movimiento espontáneo y creativo, propio de los patios
de recreo, es sobre el que debemos trabajar. Debemos preguntarnos cuál es la
causa de ese constante movimiento y ese deseo de contactar y expresarse con un
objeto y con los demás. Nuestro estudio debe basarse en el origen de este
movimiento y su desarrollo, dejando de lado el cuerpo. Cada etapa psico afectiva
del movimiento va a tener unas acciones simbólicas características que deben
ser abordadas para una mejor comprensión.
LA PULSIÓN DEL MOVIMIENTO ORIGEN,
EVOLUCIÓN Y CONFLICTO
La vida no se puede entender sin movimiento, tanto un
movimiento interno y biológico, o un movimiento de relación con el exterior.
Ambos están relacionados y funcionan de manera coordinada. La necesidad
biológica de movimiento es la causa de nuestras emociones, deseos, frustraciones,
respecto a este. Esta serie de emociones se pueden encontrar tanto en niños
como en mayores. Vamos a elaborar una estructura coherente de las diferentes
etapas que se dan en el desarrollo del movimiento vivenciado, ir de lo más
simple y primitivo hasta formas más evolucionadas. Las diferentes etapas son:
PULSIÓN DE VIDA
Esta es una etapa primitiva en la que se intenta simbolizar las
primeras sensaciones relacionadas con el origen de la vida. Para provocar esta
vivencia, podemos partir de una situación de repliegue sobre sí mismo, en
contacto con el suelo y cubiertos con un pañuelo grande. Esto junto con una
música lenta produce una serie de movimientos de expansión y repliegue sobre el
suelo. Poco a poco se experimenta el deseo de abandonar el suelo.
INTERCAMBIOS TÓNICOS Y ESTADOS FUSIONALES
El niño en sus primeros meses de vida no se puede mover
voluntariamente, pero sin embargo mantiene contactos con el exterior de forma
muy primitiva y a un nivel casi inconsciente. Esto se piensa que puede ser el
origen de la percepción. Estas posibilidades son reemplazadas por nuestras
percepciones racionales en la vida adulta. La percepción difusa tiene una
función afectiva dentro de las sensaciones a la que se le podría llamar
sensualidad. Son percepciones internas que nos dan datos sobre nuestras
tensiones musculares y que van a estar relacionadas con el placer que nos
produce el movimiento biológico o celular. Se debe favorecer esta regresión
simbólica, ya que en muchos casos a pesar de ser esencial para el individuo,
estos contactos no han sido vivenciados debido a las restricciones de tipo
sexual. Esta regresión necesita una serie de etapas anteriores ya que es
necesario seguir una progresión. En esta progresión nos ayudarán aquellas situaciones
en las que percibamos el cuerpo, las tensiones y en general, los mensajes
tónicos del otro. El contacto directo se da en la agresión y en la danza. En la
danza nos cogemos de las manos, de la cintura, etc., y es este contacto el que
ayudado por un descenso del ritmo favorecerá una comunicación más profunda.
INMADUREZ Y DEPENDENCIA
El deseo
de existir como objeto de deseo. Durante los primeros años de vida de un niño
éste siente una necesidad de contacto con su madre. Esta necesidad se muestra
en que el niño quiere en todo momento ser objeto de deseo de la madre. Esta
necesidad de existir en el deseo del otro se puede observar a menudo en
situaciones espontáneas, es una demanda hacia la atención del otro. Este tipo
de actitudes las podemos evitar mediante diferentes situaciones en las que el
individuo mantiene relaciones interpersonales fluidas en las que puede actuar
recíprocamente.
LA TOMA DE LA DISTANCIA AFECTIVA
El
objeto transicional, Con la adquisición de la noción de permanencia el niño
pequeño puede prescindir de la presencia de la madre. Aquí toma importancia el
objeto transicional que es aquel que está cargado de afectividad y sustituye a
la persona ausente. Esta vivencia es experimentada simbólicamente por el niño y
el adulto. Esto se puede favorecer proponiendo un número de contactos con el
objeto, o cubriéndonos con él. También se pueden dar contactos móviles con el
objeto, mediante deslizamientos, rodamientos, en los cuales el suelo acapara
gran protagonismo de modo que evolucionemos desde el juego hacia un contacto
más afectivo con el suelo, simbolizando ese ritmo primitivo y vital.
El poder de actuar, el poder sobre
su cuerpo, la vivencia del cuerpo A continuación aparecerán otro tipo de
actividades que se integran con las actividades tónicas, éstas son las
actividades voluntarias.
La aparición de esta actividad voluntaria,
es toda una revolución en el modo de expresar nuestro pensamiento consciente.
Esta es una manera de adentrarse en el juego ya que el niño al manejar objetos
descubre su propio cuerpo como mediador entre él mismo y el mundo exterior. Así
empieza a descubrir su propio cuerpo, juega con sus diferentes segmentos,
experimentando así un gran placer basado en la vivencia de su cuerpo. Esta
etapa debe desarrollarse con total libertad sin poner obstáculos para que se
pueda superar. Durante los tres primeros años de vida, el niño vive una etapa
en la que se interesa por el mundo y su modo de interaccionar con él y
descubrir cosas nuevas es a través del movimiento. A esta etapa se le llama
agitación. En la escuela se reprime bastante a menudo esta agitación, no
dejando al niño la manera más espontánea y creativa que tiene para
desarrollarse. En la edad escolar el niño se siente más atraído por los
objetos, apareciendo un interés por el cuerpo más adelante.
Así si queremos que el niño vaya
conociendo su cuerpo podemos partir del manejo de objetos y evolucionar a
partir de ahí, de modo que el niño experimente por sí mismo hasta descubrir su
propio cuerpo como medio de acción entre el objeto y él mismo. Se trata de una
etapa regresiva.
LA VIVENCIA DEL OBJETO
Cuando el
niño maneja objetos se dedica a actuar. Poco después aparecerá el deseo de
actuar. Esto es considerado como el origen de la inteligencia. Para que algo se
asimile mejor intelectualmente antes es conveniente experimentar o interactuar
con ello. El movimiento usado para investigar el mundo puede ser interrumpido
para fijar una estructura o tomar conciencia de algo. Estas estructuras pueden
originarse por ejemplo a través de la utilización de los objetos en un contexto
imaginario. El cuerpo del otro puede utilizarse también como objeto, y jugar
con él asemejándose esta situación a comportamientos de animales,
experimentándose así una regresión filogenética.
LA VIVENCIA DEL ESPACIO
El
espacio gestual. El niño además de descubrir su cuerpo mediante el movimiento
es capaz de descubrir el espacio. El bebé hace esto utilizando los objetos ya
que mediante éstos invade el espacio que por sí solo es incapaz de conquistar.
Es una manera de proyectarse en el espacio. Partiendo de aquí podemos afrontar
el espacio desde otros puntos de vista, proyectándonos en las paredes, techo,
etc..., simbolizando así la conquista del volumen. Cuando hablamos de ocupar el
espacio hay muchas posibilidades, por eso debemos proponer el volumen como una
parte del espacio. En estas situaciones van a surgir las direcciones, tanto las
referidas a los planos ortogonales al cuerpo, como las direcciones originadas
de los distintos segmentos de nuestro cuerpo. Expresamos direcciones y éstas
pueden ser percibidas por los demás.
EL ESPACIO SONORO
En el espacio y
el volumen hay implicado un aspecto muy significativo: el ruido.
El ruido y el
sonido provocado por nosotros nos proyecta en el espacio, de forma que el
espacio se llena de nuestra presencia. El ruido nos permite conquistar el
espacio mientras que el silencio nos envuelve, nos reduce a nuestro propio
cuerpo. El ruido alcanza a todos los de alrededor, siendo menos limitado que el
gesto o el movimiento.
EL DESEO DE SER RECONOCIDO COMO SUJETO
El obstáculo y la prohibición. La agresividad. En el momento que el
niño se da cuenta de su poder de actuación necesita ser reconocido como sujeto.
Esto normalmente suscita actitudes agresivas al encontrarse con obstáculos como
son los demás y los propios objetos. Estas actitudes no deben ser juzgadas ya
que forman parte del desarrollo de la persona y deben orientarse hacia
situaciones más fructíferas, siendo así aceptadas por los demás. Las reacciones
de agresividad y rebelión al fracaso se convertirán en actitudes de búsqueda,
paciencia y perseverancia si dejamos actuar libremente al niño. Él realiza
múltiples ensayos sobre algo que le es propio, su propio deseo. El niño también
aprende los límites de su libertad, por la oposición de los demás. El niño en
su deseo de actuar también encuentra otro tipo de resistencias como pueden ser
las prohibiciones del adulto, el rechazo, etc... Esto unido a determinadas
recompensas, es un claro condicionamiento del individuo. La única forma que le
tiene el profesor para regular la conducta es mediante el refuerzo subjetivo,
enjuiciando oralmente o gestualmente. Este condicionamiento está presente en el
nivel en el cual el niño quiere ser reconocido como objeto del deseo del otro.
Siente placer cuando responde al deseo del educador y tristeza cuando no
responde a este deseo. El niño vive las prohibiciones impuestas como un
rechazo, para eliminar este rechazo se prohíbe a si mismo ese acto condenado,
incluso el propio deseo, surgiendo así la culpabilidad del deseo. Cuando surge
el deseo, inmediatamente surge la culpabilidad y es esto lo que no nos permite
expresarnos de forma espontánea y libre. Por tanto debemos eliminar el
enjuiciamiento, proceso que se debe realizar de forma progresiva pues el juicio
positivo del otro da seguridad. Hay que liberar al niño para que asuma su
libertad y esto requiere mucho tiempo.
REGRESIÓN
Búsqueda de la
ausencia. Pulsión y angustia de muerte El niño ante los obstáculos a los que se
debe enfrentar puede experimentar un deseo de desaparición, de retorno a la
seguridad afectiva. Él no busca reafirmar su presencia, al contrario prefiere
sentirse ausente ante las dificultades que se le presentan. Esto lo puede
expresar simbólicamente mediante la pasividad, pereza, inatención, etc... El
niño se refugia tras personajes o actitudes inventadas, nada espontáneas y que
son realizadas para no tener que ser enjuiciado. Junto con este deseo de
desaparecer existe un miedo a la inexistencia. Se van a dar ambos deseos, lo
que no va a permitir la plena expresión de ambos, por tanto debemos procurar la
expresión separada de cada uno. La ausencia puede ser expresada en el niño
mediante desapariciones en las que él se acurruca en su escondite, se cubre con
un pañuelo, etc... Todo esto lo realiza espontáneamente, por ello este medio de
expresión debe ser permitido y favorecido por el maestro mediante algunas
sugestiones. También pueden esconderse unos a otros, apareciendo situaciones
que simbolizan ritos o danzas en las que el individuo acepta su propia muerte,
para luego poder resucitar, incitando en los demás diversas emociones y
experiencias. En realidad se trata de un juego en el que el niño juega con la
muerte y en general con las cosas que le provocan. Es una manera de dominar
estos miedos mediante situaciones vividas de forma alegre.
LA DESAPARICION DEL OTRO
La
agresión contra el padre. L posibilidad de ser objeto del deseo de otro sólo
tiene significado si el otro existe. Así que existe un miedo a la muerte del
otro. Por el contrario también se desea la desaparición de éste, pues limita
nuestra acción. Si nos limitamos a ser objetos del deseo del otro, somos
nosotros los que desaparecemos como sujeto. Existe por tanto la ambivalencia de
estos dos deseos. Esta situación se vive durante el complejo de Edipo, el padre
puede hacer desaparecer al niño del deseo de la madre, pero su muerte
representa la desaparición del orden, la ley, etc. El desorden crea inseguridad
en el niño, por lo tanto va a depender también del padre, va a oscilar entre
las dos figuras parentales. Para conseguir su autonomía respecto a estas dos
personas, primero asumirá el papel del padre. Nosotros debemos posibilitar la
creación de sus propias estructuras y des culpabilizar esa oposición al orden
en favor de su creatividad. Esta agresividad contra el padre se puede
simbolizar en la persona del maestro mediante diversos juegos. Incluso la
muerte simbólica del maestro produce alegría y excitación en el grupo.
MUERTE Y RENACINIENTO
El tener
libertad para llevar a cabo nuestros deseos nos sirve para prepararnos para
otro contraste, no son una finalidad en sí mismos. La expresión de la
destrucción, si es aceptada y vivida libremente, permite la aparición de la
creación. Por ello no debemos limitarnos a ciertas estructuras que nos
proporcionen seguridad, ya que no nos permiten evolucionar. Este proceso se
debe vivir a nivel inconsciente, pues es ahí donde residen los miedos y
prejuicios hacia ciertos conceptos. El niño ha de pasar por una serie de etapas
que son dejadas en beneficio de otras. Esta evolución no debe acabar a la edad
adulta porque esto supone la detención del desarrollo de nuestra personalidad.
El concepto de la muerte tiene que ser vivida por el niño mediante la búsqueda
de la ausencia a través de la inmovilidad, silencio y oscuridad. Este concepto
debe ser aceptado para poder vivir después el renacimiento, que lo podemos
vivir de dos formas: - Por oposición violenta, originándose una explosión
vital, y con ella el trauma del nacimiento. - Progresivamente, es decir,
tomando poco a poco conciencia de nuestra presencia.
CREACION Y EVOLUCION DE LAS ESTRUCTURAS
En nuestra sociedad nos vemos sometidos a una rápida evolución que
nos hace estar inmersos constantemente en un estado de desestructuración que
nos produce angustia. Ante este estado hay tres actitudes posibles. - Rechazo
al cambio, aceptación del orden establecido y renuncia a la iniciativa y a las
responsabilidades. - Rebelión, consistente en desatar la violencia y agresividad
contenidas, sin intenciones o planes para una reconstrucción. - Marginación,
que esconde una añoranza o deseo regresivo. Si nos adaptamos a la dinámica
normal que sigue un niño en su pensamiento, nos alejamos de la pedagogía, que
no coincide con nuestras intenciones. Se trata de buscar una relación constante
entre el pensamiento del niño y el del maestro. Esta relación recíproca hace
necesaria una comunicación profunda y auténtica, sólo conseguida con una
necesaria disponibilidad del docente y del niño.
DE LA AGRESIVIDAD AL ACUERDO
La agresividad es la consecuencia
directa de la oposición entre el deseo de afirmación por medio de la acción y
los obstáculos que frenan ese deseo. Los obstáculos exteriores al sujeto son
fácilmente superables, mientras que aquellas prohibiciones internas del
individuo son más difíciles de superar. La superación es mediante la
transgresión, acto culpabilizado y auto agresivo, que inhibe la posibilidad de
afirmación. Esta situación provoca actitudes de abandono, desinterés, pereza,
inhibición del gesto, alteraciones del lenguaje, etc... Para evitar estas
actitudes debemos dirigir esta agresividad hacia formas que puedan ser
aceptadas.
LA AGRESIVIDAD ACEPTADA: MEDIO DE
RELACIÓN
La agresividad se puede entender como un medio de comunicación con el
otro. En ocasiones una agresión puede entenderse como una demanda de relación.
Esto debe aceptarse y a partir de ahí desarrollar nuevos medios de relación. Si
prohibimos esta actitud estaremos reforzándola, pero por otro lado si no
respondemos a esta agresión, aumentará la agresividad. Lo más adecuado es des
culpabilizar esa agresividad, provocando situaciones donde se pueda vivir
simbólicamente esta violencia mediante juegos. A través de propuestas podemos
hacer que estas agresiones se conviertan en gestos de agresión,
lanzamientos,... Debemos ayudarnos de la agresividad para adquirir ciertas
capacidades y destrezas. Así conseguiremos cierto dominio de la agresividad,
pudiendo entonces adaptarse al otro, conociendo sus propios límites.
LIBERTAD DE EXPRESIÓN: El mayor deseo
del niño es ser libre en sus actos, es decir, no ser juzgado ni sometido a los
deseos de nadie. La labor del educador debe ser la de proponer situaciones, que le faciliten al niño la búsqueda la investigación y el descubrimiento, que dará origen a nuevos aprendizajes. Así el niño se expresará de
forma auténtica y espontánea... es libre al mismo tiempo que trabaja y crea.
LA BÚSQUEDA DEL ACUERDO
Una vez superada la agresividad
inicial del niño se puede intentar buscar el acuerdo. Éste se ha preparado de
dos formas:
- Por la evolución de su relación agresiva
con el otro.
- Por la búsqueda de acuerdos
tónicos, es decir, partiendo de actitudes agresivas llegamos al acuerdo. Estas
formas de acuerdo pueden evolucionar de forma que no se limite el gesto del
otro, sino que se complemente. El acuerdo de cooperación está basado en la
espontaneidad, de forma que la relación es libre y directa. Mediante la
comunicación libre el niño debe trabajar en grupo, este trabajo es la base para
una buena actuación en el nivel intelectual. Estas situaciones, en ningún momento
deben ser impuestas, sino que deben ser deseadas por el niño.
SOCIALIZACIÓN
El niño en el proceso
hacia el acuerdo va a socializarse. Esta socialización es un proceso que va a
seguir una evolución. Trataremos de favorecer las asociaciones iniciales para que
se dé el placer del acuerdo. Estas primeras relaciones suelen desfavorecen el
acuerdo en otras situaciones pero aun así debe ser permitido y después hacerlo
evolucionar. El niño aprende a cooperar con los demás a repartirse el trabajo y
a organizarse, haciendo de este grupo un equipo eficiente.
HACIA LA EXPRESIÓN ABSTRACTA
El niño
se autoafirma a través de su experiencia motriz y ésta será sustituida por la
expresión abstracta, en la cual se podrán reflejar nuevos conflictos. Al
expresarnos de distintas formas lo que hacemos es afirmar nuestra presencia. Al
afirmar nuestra presencia pueden aparecer nuevos conflictos y miedos. De ahí
que exista un miedo a expresarnos, al juicio del adulto, por lo que nos
refugiamos en los pensamientos estereotipados. Debemos permitir al niño una
investigación y búsqueda personal, que intente cosas sin ser sancionado,
respetar su opinión y liberar su modo de expresión tanto motriz como abstracta.
LA HUELLA Y EL DESEO DE SOBREVIVIR,
DE LA CREATIVIDAD A LA CREACIÓN.
La creatividad la buscamos en la actividad
motriz. En ocasiones esta búsqueda se para y se inmoviliza buscando una
estructura, algo que perdure en el tiempo. Aquí es donde aparece la noción del
tiempo abstracto, tiempo en sentido inverso a la acción, hace del futuro un
pasado. La creación de una estructura permanente ayuda a superar la angustia de
que es objeto el niño, ya que toda actividad motriz que él protagoniza no tiene
permanencia.
HACIA LA EXPRESIÓN PLÁSTICA.
El niño
desde muy pequeño se da cuenta de que con su acción puede modificar la
estructura del espacio. Al principio esta modificación se producirá sobre
materias maleables y surgirá por casualidad. A medida que esta interacción se
haga intencional irá apareciendo el modelado junto con una incesante búsqueda
de ideas que pueden originar una forma final. Este modelado se puede empezar a
abordar a través de cuerdas en el suelo, más adelante con la línea de nuestro
cuerpo. También mediante superficies (como pañuelos y sabanas) con las que
podemos envolver los cuerpos y recubrirlos buscando nuevas formas de expresión
a través de estas construcciones. A través de estas construcciones el niño
experimenta diversas estructuras que son propensas a organizarse atendiendo a
nociones matemáticas. Los maestros no deben poner barreras al niño a la hora de
expresarse gráficamente, debemos cederle el mayor espacio en el cual pueda
desarrollar su capacidad expresiva y evolucionar de ahí hacia la concentración
del gesto.
HACIA LA EXPRESIÓN SONORA
Un modo de
expresión es el ruido, que lo podemos encuadrar dentro de los gestos. Si lo que
queremos dominar es el gesto, debemos saber dominar el ruido. Para llegar a un
dominio de éste, es necesario un desarrollo psicológico adecuado. Primeramente
que debemos hacer es liberar la expresión sonora, para ello debemos partir de los
gustos del niño, de su deseo de auto afirmación en el espacio. Este deseo
normalmente está muy reprimido por la oposición de los demás y la culpabilidad
de hacer ruido. Así inhiben este modo de expresión. Si queremos dominar el
ruido, es necesario liberarlo, permitir la explosión de éste a través del juego
y el alboroto. La expresión sonora se puede dar por la expresión vocal o por el
sonido a través de los objetos. Éste último modo de expresión está menos
afectado por la inhibición. Al expresarnos mediante instrumentos descargamos
toda nuestra agresividad, intentamos imponer nuestro ruido sobre el de los
demás. Esto debe ser permitido, para que evolucione hacia una calma general. El
grito también es un modo de expresión sonora y lo podemos transmitir en el
espacio con dos intenciones:
- Ser reconocido como objeto, forma
de llamada.
- Deseo de ser sujeto, forma de
afirmación. El grito no se da de forma aislada, siempre va unido al gesto. Al
proponer el grito en las sesiones, podemos ver la alegría que éste produce en
los niños. Podemos combinarlo con diferentes propuestas, de modo que se
realicen sin esfuerzo aparente. El lenguaje también permite gran variedad en su
aspecto fónico, ya que permite expresar diversas emociones o mensajes, según el
tono o el afecto que se quiere expresar. Todo mensaje encierra elementos extra
verbales, que dan una significación a nivel afectivo y emocional. Por eso el
bebé es sensible al lenguaje de la madre sin llegar a entenderlo todavía, sin
estos elementos al lenguaje le falta algo esencial.
HACIA LA EXPRESIÓN RACIONAL
Ahora
nos queda estudiar el paso del símbolo al signo, la manera de adquirir un
código social, el lenguaje en todas sus variedades en las cuales se basa el
pensamiento racional. • Hacia el lenguaje verbal El lenguaje del niño está
presente en todas las etapas de su desarrollo, él lo utiliza y va comprendiendo
poco a poco su significado. El niño debe aprender a expresarse y mediante este
proceso va a tener una actitud de sujeto, la cual no es favorecida en la escuela.
Es el profesor el que se intenta hacer comprender dando un papel secundario al
alumno, un papel de objeto. Esta utilización del lenguaje debe ser invertida,
de modo que el niño sea comprendido por los demás, al igual que ocurre en la
reflexión final de nuestras sesiones. El acto de hablar le sirve al niño para
reafirmar su presencia, al igual que hacía mediante el movimiento, sin embargo
esta forma de auto afirmarse esta culpabilizada. El maestro en la reflexión final
se debe limitar a escuchar, responder y hacer preguntas, en ningún momento debe
ser censor, puede aportar o proponer palabras y expresiones sin enjuiciar las
fórmulas de expresión de los demás.
HACIA LA MATEMEMATICA
El orden y la
estructura surgen a través del gesto, y gracias a éste organizamos los objetos
y más tarde organizamos también nuestros cuerpos asociándolos a estas
estructuras. El niño realiza esto por puro placer. Este placer evolucionará
hasta que la estructura por si misma sea interesante para el niño. Los niños
desde pequeños son capaces de crear estructuras simétricas, sin darse cuenta ni
mostrar interés. Son actividades vivenciadas por el niño en otros niveles, que
al darse en otras situaciones o al emplear distintos objetos hace que surja un
interés por ciertas nociones, ya matematizables. Para que exista un interés por
el lenguaje matemático es necesario que la vivencia anterior haya sido rica,
que se haya despertado la creatividad del niño, en sus diferentes planos.
Después de esto el niño debe ser dejado en libertad, que busque diversas formas
de organizar y ordenar lo que le rodea. Gracias a estas experiencias el niño
aprende a manejar diversas nociones matemáticas. El educador en esta situación
debe conocer la evolución del niño. Proponerle diferentes experiencias en su búsqueda,
basada en el deseo. Ayudar al niño cuando sustituye la expresión motriz,
sonora, mediante objetos,... por la expresión abstracta, proponiéndole modos de
“expresión codificada”.
REPENSAR LA EDUCACIÓN
Actualmente en
la enseñanza atiende más al plano consciente que al inconsciente, el cuál en
numerosas ocasiones está implicado en los procesos de enseñanza de diversos
conocimientos y habilidades. En la adquisición de nuevos modelos es cuando se
produce un escape momentáneo de creatividad, hasta que el profesor restablece
una situación fija y programada del modelo. Simultáneamente se produce un
proceso de “formación del individuo social”, tiene lugar en dos niveles:
- Nivel consciente de la
transmisión, se intenta transmitir un código moral conscientemente. La
transmisión es poco eficaz.
- Nivel del condicionamiento a un
cierto estado de ser, determinado por todo el comportamiento del educador y el
medio. Educa en mayor medida el comportamiento del educador que lo pueda saber.
En la escuela se limita la libertad
del niño, estando sumiso a los deseos del docente, se inhibe la relación con
los demás, y sus posibilidades de comunicación se pierden. Más tarde se quiere
liberar al niño, darle una autonomía para la cual no ha sido preparado y se
produce una mayor desestructuración en el niño. La libertad de pensamiento y
expresión deben tener una posibilidad de acción en la realidad, el poder crear,
decidir, etc. Para esta aplicación es necesario una preparación desde la niñez,
pues sino la libertad se torna en anarquía, hasta llegar a un renacimiento de
la necesidad del padre, ante este caos. La educación debe dar prioridad al ser
y no al tener, en este contexto debemos fijarnos más en el proceso de
desarrollo de la persona que en la transmisión de conocimientos, establecer una
relación con el niño, a través de la cual evolucione su personalidad. La
reforma de la escuela pasa por la formación del profesor, para un mejor
conocimiento del niño. La evolución de los alumnos es individual, cosa que
puede angustiar al maestro, junto con la inseguridad que produce esta libertad
y autonomía dadas al alumno. Si permitimos al niño evolucionar, éste creará sus
mecanismos de razonamiento y pensamiento y los utilizará cuando sienta esa
necesidad.
SIMBOLOGÍA DE LA ACCIÓN:
Para llegar
al inconsciente, nos servimos de la acción, prescindiendo del lenguaje verbal.
Nos ayudamos de nuestro cuerpo y entramos en contacto con el espacio y los
objetos, que nos hace entrar en un nivel inconsciente.
Mediante el
movimiento expresamos nuestras tensiones emocionales, damos rienda suelta a la
autenticidad de la persona, a expresar sus deseos.
Mediante esta vivencia
nuestras tensiones se resuelven sin explicación verbal. Esta vivencia a nivel
de grupo, da cierta cohesión lo que permite la colaboración y cooperación,
esenciales para una vida en sociedad.
Esta actitud es característica de la
naturaleza humana, se encuentra dentro de todos, debajo de nuestras diferencias
culturales, raciales, de género o ideología. El lenguaje o simbolismo de la acción es el más primitivo
de todos los modos de comunicación.